Rubén Pérez Atienza
El "garaje" no tiene capacidad suficiente para adentrarse a fondo en la historia de Wilco, banda de culto y punto de referencia para los practicantes del country alternativo. A modo de introducción se puede decir que el grupo surgió a mediados de los 90 de las cenizas de Uncle Tupelo, que ha publicado 9 discos y que a pesar de los numerosos cambios sufridos por la formación musical, Jeff Tweedy siempre ha estado al frente manejando el timón.
Como suele suceder en que casi todas las facetas de la vida, cuando se logra superar los momentos más críticos, el abanico de posibilidades que se abre es enorme. Pese a estar avalados por la crítica en sus primeros discos ("A.M., 1995; "Being there", 1996; y "Summerteeth", 1999), aunque no de una forma muy clara por las ventas, Wilco se enfrentaron a su gran batalla de fuego a principios de siglo con la edición del ya mítico "Yankee Hotel Foxtrot". Lo que en un principio parecía un trabajo condenado a seguir la estela de los álbumes anteriores acabó por transformarse en una pieza que recibió en su día tantos elogios como varapalos.
La entrada en juego de las improvisaciones y la incorporación de un multiinstrumentalista no parecieron cambiar demasiado la esencia del proyecto, pero cuando se propusieron dar un giro al sonido con la incorporación de Jim O'Rourke, ecléctico músico (Sonic Youth) y productor (Stereolab) conocido por sus excéntricos gustos y experto en música experimental moderna, la cosa cambió. Su aparición provocó el enfrentamiento entre Tweedy y el hombre orquesta Jay Bennet, una tortuosa relación profesional que se puede comprobar en algunos pasajes del magnífico documental "I'm trying to break your heart".
Cuando parecía que las cosas no podían ir peor, la Warner escucha el máster y rechaza el disco, lo que les obliga a llamar de nuevo a las puertas de la industria. La falta de respuestas les anima a comprar las cintas de grabación (50.000 dólares) y durante una temporada permiten la descarga gratuita a través de su página web hasta que fichan por Nonesuch Records, empresa que, paradójicamente, es una filial de su antigua casa de discos. El L.P. acaba vendiendo medio millón de copias en EE.UU. y suena hasta la saciedad en las emisoras de radio independientes con temas tan memorables como "Heavy Metal Drummer" o "Jesus, etc". Todo un éxito.
Pese a que muchos vieron en "Yankee Hotel Foxtrox" el final de una carrera, al final resultó ser el inicio de una etapa gloriosa que se confirmó en 2004 con la publicación del magnífico "A ghost is born" después de que Tweedy pasase por una clínica de rehabilitación para tratar su adición a los calmantes por culpa de las migrañas crónicas. El año pasado vio la luz "Sky Blue Sky", una nueva apuesta, sin la visceralidad marca de la casa, en la que exploran ritmos más tranquilos, aunque siendo fieles a su genuina identidad musical.
El garaje sónico | Música
Wilco: la leyenda del "Yankee Hotel Foxtrot"
El grupo es famoso por su intenso espectáculo en directo.