La consternación invade a la legión de amistades que había cultivado en Maó, donde llegó hace 16 años. Jorge Enrique Vera Piguave, de 30 años, exalumno del Instituto Joan Ramis i Ramis, fue asesinado a tiros en la tarde del pasado domingo en Manta, una ciudad portuaria de la costa central de Ecuador.
Con DNI español, ‘Stewie’ como era conocido por sus amigos, había viajado a su país el 10 de diciembre una vez concluido su trabajo en un restaurante del Arenal d’en Castell. Esta vez su propósito era formalizar la relación con su novia, con la que pensaba casarse más adelante para trasladarla también a Menorca y formar una familia.
El domingo, según confirmó ayer su padre, acudió al barrio de Ursa, uno de los más peligrosos de la ciudad, donde vive precisamente su novia y una tía. Lo hizo montado en una motocicleta nueva de su sobrino, pero al bajarse de ella y entrar en una tienda encontró la muerte. Dos individuos le dispararon al menos 15 balas a bocajarro, a no más de tres metros de distancia.
Robo con violencia
«Lo más probable es que le quisieran robar la moto, eso es lo que pensamos porque él era un buen chico que no se metía en trifulcas y además la moto desapareció», relata entre lágrimas su progenitor, empleado de una empresa de limpieza en Maó.
El digital Extra, de la ciudad de Manta, informaba el mismo domingo, sobre las 22 horas, apenas dos más tarde de que se cometiera el crimen, que el joven ecuatoriano fue atacado mientras realizaba una compra en una tienda del sector.
Según relataron moradores, recibió múltiples impactos de bala, sin darle oportunidad de ponerse a salvo. El asesinato ocurrió a plena vista de varias personas, aumentando el temor colectivo, añadía la información que también replicaban otros medios de comunicación.
La policía de la ciudad, explica su padre, sin poder contener el llanto, «tardó dos horas en presentarse con mi hijo muerto». Ecuador «es un desastre, una mierda, aunque me duela decirlo, pero es así porque esto es una locura».
Extrema violencia
La violencia y los asesinatos están a la orden del día en ciertos lugares especialmente conflictivos de aquel país. En la ciudad de Manta, a ocho horas de la capital, Quito, la prensa local subrayaba que el mismo domingo habían matado a tres personas, entre ellas el joven residente en Maó. En solo dos semanas desde el inicio de este año, la cifra de asesinatos llega ya a 26.
«En Ecuador se piensa, cuando volvemos allí de vacaciones, que nos hemos hecho ricos cuando lo único que hacemos en España es trabajar para vivir». Por este motivo, describe el familiar de Stewie, «te hacen lo que allí se llama ‘la vacuna’, es decir, te piden dinero y si no se lo das te pueden acabar matando».
Prueba de ello es que hace seis años la misma familia ya sufrió el asesinato de un hermano de ‘Stewie’, de 37 años, al que intentaron robar en la calle, lo que aún magnifica más esta tragedia.
Respecto a la identidad de los autores del crimen y a la investigación policial en la que difícilmente confía, el padre prefiere «que Dios haga su voluntad y los castigue».
Enterrado ayer
‘Stewie’, fue enterrado este jueves en el cementerio de la ciudad, en presencia de su madre, que viajó desde Menorca cuando conoció la noticia.
DEP, vayan los políticos de Ecuador, creando un CECOT