Un hombre español de unos 45 años de edad fue condenado ayer a cumplir otros 14 meses de prisión como autor de un delito de quebrantamiento de condena respecto a la orden de alejamiento y comunicación que tenía con su expareja.
Una vez haya cumplido ese periodo de privación de libertad, el magistrado-juez de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de Maó le ha condenado a su expulsión de Menorca durante un año.
El castigo se adoptó tras un acuerdo de conformidad entre el abogado del acusado, el de la acusación y el fiscal. Gracias a esta resolución, se eliminó el delito continuado de injurias a la expareja, por el que también se le acusaba, manteniéndose el de quebrantamiento continuado y el de estafa. Por el primero deberá cumplir los 14 meses de cárcel y por el segundo deberá realizar 60 días de trabajos en beneficio de la comunidad.
La prohibición de acercarse a la mujer o comunicarse con ella a no menos de 100 metros de distancia tendrá una duración de dos años.
El hombre, que ya se encuentra en prisión desde su última detención, dado su condición de multirreincidente, aceptó el acuerdo alcanzado por los letrados y con él, la sentencia que dictó en la misma vista el magistrado.
O sea, por vulnerar una simple orden de alejamiento se le expulsa de la isla. Otros en cambio llevan cuarenta, cincuenta o más detenciones por delitos de robo, hurto, atraco, agresiones, lesiones, etc.etc. y aquí no pasa nada. El juez les mantiene en libertad para que puedan continuar con su actividad benefactora y hacernos a todos la vida mucho más grata. Qué nivelazo de fiscales, jueces y Justicia tenemos en España, oiga.