El incivismo de los propietarios de algunos perros cuando salen de excursión o a pasear por el Camí de Cavalls ha provocado que varios payeses de la zona norte de Ciutadella ya se hayan dirigido al Consell para denunciar ataques de estos animales a sus ganaderías de ovejas.
Las normas básicas y de seguridad para transitar por los 185 kilómetros del sendero que circunda la Isla señalan que los perros deben ir atados con sus dueños para no alterar la fauna ni molestar. Sin embargo, esta premisa no se cumple como prueba que varias fincas que colindan con el camino sufran la invasión de los canes que acaban atacando a sus ganados de ovejas.
El último ejemplo ocurrió hace unos días en la finca Torre Vella, cuando un perro mordió a una oveja en varias partes de su cuerpo. El payés, Toni Moll, lo puso en conocimiento del lacero municipal que acudió a comprobar el incidente.
«El problema es que esto pasa muchas veces de tanto en cuanto», relata el responsable de la finca, quien recuerda que el Camí de Cavalls es libre para todos, pero hay propiedades privadas a los lados que no se pueden invadir, «ni dejar a los perros sueltos porque si ven a las ovejas se van hacia ellas y lo que empieza como un juego acaba con ataques irreparables». Moll aboga porque la gente «sea cívica porque hay intereses en juego».
Esa misma situación se ha dado en la finca de Son Salomó, en otras ocasiones, y en otras de la zona. El Consell coloca carteles informativos que recuerdan la obligatoriedad de las normas en cuento a los perros, «pero no todos la cumplen, lamentablemente».
En la zona hay tramos sin cobertura telefónica lo que también retiene la comunicación de este tipo de altercados cuya solución pasa «porque la gente piense que está pasando al lado de explotaciones agrícolas y ganaderas a las que su comportamiento perjudica. «Lo triste es que los dueños de perros solo piensan en sus animales, en dejarlos al aire libre para que corran, pero no piensan en los animales de los demás».
Aboga Toni Moll por educar mejor a los canes y sobre todo, «porque hay unas normas que se han de cumplir;el Camí de Cavalls es de todos pero tiene 5 metros de ancho, por lo general, y a los lados están los propietarios privados», cuyo trabajo e inversiones también se han de proteger.
Si solo fueran sueltos algunos perros por el Cami de Cavalls sería un éxito, pero miren por las urbanizaciones, incluso atacando reiteradamente a los paseantes como el célebre caso de Santo Tomás y otros.