Existen grupos de WhatsApp con centenares de miembros residentes en Menorca en los que vuelcan información permanente e instantánea a lo largo del día para prevenir a los conductores sobre la ubicación de los controles de tráfico de la Guardia Civil, la presencia de la Policía Nacional, o incluso de la ‘Local’.
El destacamento de Tráfico de la Guardia Civil conoce el funcionamiento de estas comunidades de usuarios delatores que, en lugar de hacer un bien general, ponen en peligro a otros conductores. De hecho se trata de una práctica extendida en toda la geografía nacional que está comenzando a perseguirse con la imposición de más sanciones.
Controles preventivos
Debido a la proliferación de estos grupos en redes sociales, el cuerpo benemérito multó a un hombre hace unas semanas, en Ciutadella, al detectar que era él quien había alertado en tiempo real a otros usuarios sobre la presencia de varios agentes en la entrada a la ciudad.
Los guardias realizaban un control estático preventivo orientado a disminuir la siniestralidad vial. Fue entonces cuando pudieron comprobar en una aplicación de mensajería instantánea la publicación del aviso. Por este motivo intensificaron el seguimiento de este grupo hasta conseguir identificar a un conductor español de 34 años que era quien había facilitado la posición.
La cuantía de la multa por este tipo de infracciones podría oscilar entre los 601 y los 30.000 euros, dependiendo de la gravedad y del perjuicio causado atendiendo a la normativa vigente. Sin embargo, normalmente, si la acción es considerada un aviso menor pero igualmente sancionable, la multa directa alcanza los 200 euros.
Se trata de una infracción al artículo 36-23 de la Ley Orgánica 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana. Esta tipifica como grave el uso no autorizado de imágenes o datos de miembros de las fuerzas del orden que ponga en riesgo su seguridad, la de sus familias o el éxito de una operación.
La finalidad de los controles, recordaba ayer el Instituto Armado, es detectar y retirar de la circulación a quienes se han puesto al volante bajo los efectos del alcohol o las drogas. Por tanto, avisar de la presencia de los guardias no es una práctica solidaria, sino que alimenta el peligro porque quien no está en condiciones de conducir se desvía hacia una ruta alternativa.
Tant bo de fer com respectar es límits de velocitat, per es bé de tothom.