La Costa de Ses Piques ha quedado finalmente reabierta al tráfico de vehículos y al paso de peatones este martes tras concluir los trabajos de la brigada municipal y los bomberos, que han actuado durante las últimas horas para eliminar el riesgo detectado en la zona.
Las labores se han centrado principalmente en la limpieza y el desbroce de la vegetación que había crecido alrededor de la vivienda abandonada, cuya presión sobre los muros de marés había provocado el peligro de derrumbe que obligó a cortar la vía desde el pasado martes.
Una vez finalizada la intervención, un arquitecto municipal se ha desplazado hasta el lugar para inspeccionar el estado de la estructura y ha dado el visto bueno a la reapertura, al considerar que, tras la retirada de la masa vegetal, se ha reducido el riesgo inmediato.
De este modo, se restablece la circulación tanto de vehículos como de peatones en uno de los accesos al centro de Maó desde el puerto, después de varios días de restricciones motivadas por motivos de seguridad.
No obstante, el futuro de la construcción sigue pasando previsiblemente por su derribo. Se trata de una construcción que es de propiedad municipal desde que fuera expropiada en 2009 para su posterior derribo y transformación de todo el espacio en zona verde como refleja el Plan General de Ordenación Urbana del municipio.