Han transcurrido 36 días desde que Raindi Chankseliani, georgiano de 51 años, con 8 meses de residencia en Maó, fallecía en el Hospital Mateu Orfila tras haber sido atropellado intencionadamente en la rotonda de entrada a Cala en Blanes. Fue el peor desenlace de un capítulo trágico por la disputa entre dos grupos de ciudadanos del mismo país enfrentados por cuestiones laborales en la contratación de trabajos relacionados con la instalación de pladur, de la que son todos especialistas.
Asumida a la fuerza la desgracia por esposa y familiares del fallecido, el cuerpo de Raindi permanece en una cámara frigorífica del tanatorio de Maó, a la espera que la jueza de la sección segunda del Tribunal de Instancia de Ciutadella, autorice la repatriación a su país.
Raindi Chankseliani, en una imagen tomada en su país. L.C.
El dolor marca el rostro de su esposa, Lela, y de su cuñado ante la impotencia por la pérdida repentina del ser querido, agravada con una situación que les impide darle sepultura según el rito cristiano ortodoxo en su ciudad de origen, Khoni, a 220 kilómetros de la capital, Tiblisi.
La investigación de la Policía Nacional sigue abierta, y aunque la autopsia confirmó el fallecimiento por el traumatismo craneoencefálico severo, que derivó en una muerte cerebral en el acto, el Juzgado no descarta que sea necesaria una segunda necropsia, de ahí que siga sin permitir la repatriación del cadáver, de la que se hace cargo el consulado de Georgia. Hay dos detenidos en prisión, pero la Policía busca al conductor del automóvil que, probablemente, abandonó la Isla el mismo día del atropello.
«Hace dos semanas que no nos dicen nada, solo que no podemos llevarnos el cuerpo aún», relatan la mujer y su hermano, quienes lamentan que ni siquiera se les haya permitido verle en el tanatorio. Como indica la esposa en una conmovedora carta remitida a este diario, «sus hermanas y familiares en Georgia viven el mismo dolor y esperan el día que puedan rendirle el último homenaje».
El día 14 se cumplen los 40 días del fallecimiento, la fecha en la que los cristianos ortodoxos realizan una ceremonia religiosa con reunión posterior de toda la familia y amigos a manteles para recordar a su fallecido. «Para nosotros, el entierro y los ritos funerarios no son solo una tradición, son una profunda obligación espiritual», indica Lela. Por eso, añade, «que lleve un mes en la morgue y no pueda descansar en paz, nos destruye totalmente». Entiende que la investigación ha de completarse, pero apela a que «este proceso no se convierta en una causa de prolongación de nuestro sufrimiento.
Este viernes familiares y amigos se concentrarán a las 10 horas frente al Juzgado de Ciutadella para pedir una resolución rápida a este caso.
Enfrentamiento y confusión
Esposa y familia subrayan que Raindi fue víctima del enfrentamiento con arma blanca entre dos grupos de georgianos que solo habían venido a trabajar a la Isla por unos tres meses. Se acusaron de quitarse trabajo unos a otros, lo que provocó ese primer enfrentamiento en un hotel de Sa Caleta, en Ciutadella, con dos heridos graves, en el que también se causaron diversos destrozos a algunos vehículos de los implicados.
El siguiente episodio fue el atropello mortal, una confusión, asegura su familia, porque Raindi estaba junto al coche de uno de los hombres que sí había participado en el enfrentamiento anterior, de hecho había salido del hospital ese mismo día tras haber sido apuñalado. «Lo tuvieron que confundir, él nunca se había metido en problemas, ni había estado en la pelea del día anterior».
asi es, como se puede salir de menorca sin mas ? ademas ,el estado debe sufragar los gastos de entierro cuando no se tenen recursos suficientes, y el traslado ya es otra cosa, pero seguro que habra alguna solucion, no sabemos ,como se produjeron los hechos, ajuste de cuentas entre bandas,enemistad sin mas ??