Ocurrió durante diez años en la vivienda que compartían en el centro de Maó, desde 2010, aproximadamente, cuando la chica era menor de edad. El hombre, natural de Bolivia, de 46 años de edad, era la pareja de la madre por lo que aprovechaba sus ausencias para satisfacer sus deseos sexuales con la adolescente.
Un tribunal de la Audiencia Provincial de Palma le juzgará en breve bajo la acusación de un delito continuado de abuso sexual con acceso carnal. La condena a la que se enfrenta llega a los 10 años de prisión, otros 8 años más de libertad vigilada y el mismo periodo de prohibición para comunicarse con su víctima. En el orden civil, el Ministerio Público solicita al acusado que indemnice a la mujer con 10.000 euros por los perjuicios morales que le ocasionó.
La relación entre el adulto y la menor se prolongó debido a que el acusado, presuntamente, se valía de la situación de confianza y dependencia de la chica al ejercer funciones de vigilancia y supervisión sobre ella, especialmente cuando la madre se ausentaba.
En el escrito de acusación del Ministerio Fiscal se indica que no consta el empleo de la violencia o la intimidación del adulto sobre la menor cuando daba rienda suelta a su ánimo libidinoso con ella.
Fruto de esta situación, indica el fiscal, la chica tuvo que someterse a dos procedimientos de interrupción voluntaria del embarazo, uno de ellos cuando contaba con 17 años y aún era menor. En el año 2019, cuando la chica ya tenía 23 años y había seguido con la relación dio a luz a una niña.
Fue ella misma quien decidió denunciar al hombre en el juzgado en 2021, siendo ya mayor de edad, acusándole de los abusos sexuales anteriores. El juez dictó entonces una orden de protección y alejamiento respecto a ella a no menos de 100 metros de distancia.
La defensa del acusado, a cargo del letrado José de Juan López, solicita la libre absolución, en desacuerdo con el relato de los hechos que realiza el fiscal. La mujer y su madre se adhirieron a la acusación del Ministerio Público en la apertura de las diligencias pero no figuran como acusación particular. El hombre, convencido de su inocencia, ha seguido su vida con normalidad, aunque no ha vuelto a convivir con la joven ni con la madre.
Y se repite...mismo delito, misma nacionalidad