La demora ha sido larga, larguísima, pero acabará valiendo la pena. Así se desprende de las ventajas que representará la futura Comisaría de la Policía Nacional de Maó, cuya primera piedra fue colocada este lunes por las autoridades frente a las obras iniciadas hace poco más de un mes.
Han transcurrido 18 años, como recordó el alcalde, Héctor Pons, desde que el Ayuntamiento presidido por Arturo Bagur, cediera la parcela de la calle Campament al Estado para levantar esta infraestructura que debe ser una realidad a finales del próximo año.
Será un edificio de vanguardia, inteligente y sostenible, explicó su arquitecto, Julio Dionisio González en el nuevo acto para dar cuenta del inicio de la obra.
Con un coste ya anunciado de 13 millones de euros, el cuádruple del presupuesto que se anunció hace seis años, el resultado de la dotación exterior e interior del edificio estructurado en sótano, planta baja y tres plantas superiores, presume de modernidad, inclusividad y comodidad para quienes trabajen en él o deban visitarlo.
En siete meses la estructura
En un plazo de siete meses, González prevé que ya esté levantada la estructura previa al cierre de la obra y poder iniciar los trabajos interiores sobre una superficie útil de 3.734 metros cuadrados, en la parcela de 4.344 entre las calles Borja Moll y Via Ronda.
Se trata de una instalación muy compleja, pero que será controlada por un software inteligente. Dotada con el sistema Scada, (Supervisory Control and Data Acquisition), una solución informática diseñada para supervisar, controlar y automatizar procesos industriales. Quiere decir que acumulará información sobre clima, ventilación, seguridad... «el sistema analiza todos los datos y detecta problemas cuando aparecen», explicó el arquitecto, como una fuga de agua, por ejemplo.
Contará con un sistema de ventilación VRF (Flujo de Refrigerante Variable), es decir, una tecnología de climatización centralizada de alta eficiencia, igual que la iluminación adaptable al momento priorizando siempre la luz natural frente a la artificial. Para ellos contará con 56 paneles fotovoltaicos y aerotermia con lo cual el consumo de energía eléctrica «será prácticamente nulo».
Asimismo, la fachada tendrá un sistema de aislamiento térmico por el exterior creando una cámara de aire ventilador que impedirá un sobrecalentamiento en verano.
Como detalle extremo de de su sostenibilidad en economía y medio ambiente, la cubierta también limitará espacios concretos para el posible anidamiento de aves migratorias.
La distribución por plantas
En la planta baja se ubicará un aparcamiento para 18 vehículos, la entrada peatonal estará entre las calles Campament y la Via Ronda en esta misma planta. En la primera se ubicarán los espacios de atención al público, documentación, denuncias, las dependencias de la Unidad de Familia y Mujer, Extranjería y Fronteras.
En la segunda, los grupos de Policía Judicial, Científica y Seguridad Ciudadana, además del despacho de la jefatura y el de la secretaría, junto a una sala de descanso para funcionarios. En la tercera, vestuarios y gimnasio, entre otras, para los agentes.
El sótano, por último, se destinará a almacenes, archivos y otras instancias, entre ellas, previsiblemente, los calabozos.
Todas las autoridades reunidas para poner la primera piedra de una nuevo edificio de la policía, como ello fuese una fiesta. Cuando ni por asombro estas autoridades son capaces de preocuparse en resolver las necesidades existentes y de autorizar e inaugurar negocios y empresas de índole ESTRATÉGICA. (una muestra de ello como resolver en el Municipio de Mahón que muchos negocios del puerto esten la ruina) etc. Y con ello revitalizar la economía y prosperidad de todos los menorquines. Y cuando toda Menorca está todo en venta y sin futuro con apenas un PIB de 2.450 millones de euros. Y con ello de asistir a la inauguración de nuevos negocios y nuevas empresas con la colocación de nuevas piedras. Ello si que sería una fiesta de verdad.