Maria Melià Orfila (Es Mercadal, 1918) celebró este domingo, día 11, los 108 años de edad. La conmemoración resultó sencilla, y la disfrutó acompañada de sus seres más cercanos en el hogar de su hija, Conxa, en Maó, donde reside desde hace algún tiempo.
Más llamativo que su longevidad y su destacada presencia en el club de los centenarios, impacta de Maria Melià el excelente estado de salud, tanto mental como física, del que hace gala.
Nacida en el lloc de S’Aranjassa, Es Mercadal, en el seno de una familia acomodada cuando la I Guerra Mundial enfilaba su recta final, si bien siendo joven trasladó su residencia a Maó, en paralelo al recorrido vital de Maria Melià se podría redactar la cronología de un sinfín de hechos y acontecimientos del último siglo. No en vano, nuestra entrañable protagonista todavía es capaz de evocar con soltura anécdotas relativas a la Guerra Civil española que tuvo lugar en los años 30 o a los diversos avances técnicos y tecnológicos que ha contemplado la sociedad insular desde los años 20 hasta el presente, entre otros muchos pasajes de nuestra historia.
En lo que atañe a su vida, a su rutina diaria, es cierto que Maria, que sigue sin haber pisado un hospital en sus más de cien años de existencia, otro botón de muestra de su fortaleza y privilegiada genética, cada vez sale menos de casa. Sus citas con la peluquería –y es que el porte elegante que siempre la ha distinguido lo mantiene inalterable– suponen la mayoría de sus salidas.
Aficionada de la UD Mahón y del Barça, si bien desde la partida de Leo Messi del Camp Nou –con la que no comulgó– sigue algo menos la actualidad ‘blaugrana’, la compañía de su hija y su yerno, de sus nietos y bisnietos, ocupan en el presente la mayor parte de su agenda. Que los disfrute por muchos años más.
Y si sigue así, sin pisar un hospital, sin duda vivirá más y mejor.