Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
Entrevista

Irene Cardona, traductora: «La IA no puede suplir todavía al traductor jurado»

Hace un cuarto de siglo, al poco de terminar sus estudios de Traducción e Interpretación, se decidió a emprender en Maó su propia aventura empresarial

Irene Cardona posa para este diario en el interior de su despacho, en Maó. | Foto: Katerina Pu

| Maó |

Hace un cuarto de siglo, al poco de terminar sus estudios de Traducción e Interpretación, Irene Cardona Olives (1978) se decidió a emprender en Maó su propia aventura empresarial, Traduccions Insula. Una firma que ha experimentado una demanda creciente dado el importante flujo migratorio que desde hace lustros se da en la Isla.

¿Qué la impulsó a estudiar Traducción e Interpretación?
—Lo sopesé mucho, me gustaban diferentes ramas – biblioteconomía, historia del arte, humanidades...– y opté por los idiomas, que no se me daban mal. Preferí una opción con salida aparte de la enseñanza. Entonces las licenciaturas eran de 4 años, terminé en 2000, pero he seguido ampliando el conocimiento de idiomas y tengo la capacitación para ejercer como docente de secundaria, por si acaso… Empecé a ejercer en 2001, aunque en ciertas épocas lo he complementado con otros trabajos, como correctora sustituta de este diario, hace ya tiempo.

¿Alguna lengua o campo que domine especialmente?
—Soy traductora jurada de inglés, aunque hago mucho más. Hoy en día Traduccions Insula funciona más como un gabinete de traducción; tengo un equipo tejido a lo largo de los años con el que puedo ofrecer traducciones en casi todos los idiomas, juradas y no juradas, y en los últimos tiempos he ido abriendo más mi cartera a clientes peninsulares y extranjeros.

Menorca ha incrementado su población extranjera. ¿Eso ha multiplicado su volumen de trabajo?
—Sí, y la variedad de idiomas ha aumentado mucho. También porque la población se mueve más y eso genera más burocracia: homologaciones, residencias, matrimonios, defunciones, herencias… Me han pedido traducciones de húngaro, rumano, portugués, holandés… aparte de los más habituales inglés, francés, alemán e italiano.

¿Le genera más trabajo la población francesa o la de origen árabe?
—La población árabe que me pide traducciones es testimonial comparada con la francesa, especialmente desde hace unos años. Es curioso porque, en general, el tipo de traducciones que te piden ya demuestra el extracto social de la persona y el objeto de su estancia en Menorca. Las traducciones son un barómetro para medir los flujos y las tendencias de la población.

¿En qué campo tiene mayor demanda?
—La traducción jurada, para dar fe de que una traducción dice exactamente lo que dice el original y tenga validez legal. La lengua que más traduzco es el inglés, desde siempre. Hace unos años estaba el italiano y el alemán, que han sido desbancados por el francés. Veremos hasta cuándo.

¿Alguna traducción de la que se sienta orgullosa?
—Hace años traduje del francés «El Menorquí de la Beauce», libro editado por Editorial Menorca sobre ‘Pepe Fuguet’, un menorquín exiliado en Francia que llegó a ser alcalde. Me encantó el libro y la experiencia de traducir literatura. También la traducción reciente de dos cuentos de una autora australiana, que eran en verso; ha sido todo un reto.

Traductor Google, las nuevas tecnologías, la I.A... ¿serán una amenaza para su sector?
—Ya lo son, tengo compañeros que lo notan. Me salva que las traducciones juradas deben firmarse por un traductor jurado nombrado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y eso la I.A. todavía no lo puede suplir. Se trata de herramientas que pueden ser muy buenas; el problema es que a las personas nos deslumbra la novedad, pero sin pensar en las consecuencias. Hay que ser cautos y saber que, como toda herramienta, debe ser manipulada por un profesional que sepa lo que hace.

3 comentarios

manu menorca manu menorca | Hace 2 meses

... cierto, todos los que dedicaron su vida a aprender idiomas o sacarse licenciaturas para luego hacer de profesores particulares, se van a tener que reconvertir rápido... en mi caso soy políglota, y cuando un cliente se sale de los cuatro habituales, como aquella vez una pareja de un país del este, ella también se auxilió de su móvil, la tecnología ayuda mucho y cada vez más... muchos serán los que tendrán que enfocar su vida a actividades donde primen aspectos que la I.A. no puede entrar todavía, como el de la creación artística o la filosofía... de hecho, desafortunadamente, el estamento clerical puede estar tranquilo, pues al ser la religión un aspecto totalmente fantasioso e imaginario, las máquinas se abstienen de entrar en ese terreno pantanoso, donde puedes contar cualquier chorrada y pontificar que es cierta de manera acrítica, una huida hacia adelante para tapar que es sólo humo...

user Menork338 | Hace 2 meses

Todavía, ahí tienes la prueba. Yo, si fuera ella, empezaría a usar la IA para desarrollar prompts propios que permitan una traducción tan perfecta como la jurada, para captar más trabajo y clientes; porque, si no lo hace, está condenada a desaparecer, profesionalmente hablando. En lo que se refiere a traducción, la IA está yendo a una velocidad brutal. Sin ir más lejos, el otro día tuve una comida con una amiga cuya pareja es coreano y no sabe ni español ni inglés; y, usando ChatGPT en modo voz, le pedí que tradujera al coreano lo que yo decía y que capturara lo que decía la otra persona en coreano para pasarlo al español en tiempo real, y nos fue perfecto. Si eso no les da miedo a los que se dedican a la traducción, es que tienen un grave problema de percepción de futuro.

Un Menorquín Un Menorquín | Hace 2 meses

Las nuevas tecnologías van a cambiar el panorama laboral. Y el de traductor está en esas que tienen los días contados. Suerte!

Lo más visto