Las grandes piedras que reposan en el Passeig Marítim de Ciutadella, en la zona ajardinada frente al hostal Sa Premsa, en recuerdo de Josep Caules Pons, Manuel Marquès Pons e Ignasi Moll Caymaris, menorquines que fallecieron en el campo de concentración de Mauthausen, «son un símbolo de la grandeza de sus corazones y la fuerza de sus ideales», destacó Luis Camarero durante el acto celebrado ayer a mediodía con motivo de la celebración del Día de la Memoria del Holocausto y Prevención de los Crímenes contra la Humanidad. El escritor habló en nombre de la CGT, sindicato que cada año organiza este encuentro, cada vez más concurrido, en el que también participaron los colectivos Taula per Palestina de Menorca y Llibertàries.
En la apertura del acto, Camarero recalcó que, en el contexto actual, «estamos aquí haciendo un acto de memoria para repudiar los crímenes contra la humanidad, los de ayer y los de hoy, y recordar a los menorquines fallecidos en las guerras, que para nosotros son un referente de lo que es la dignidad, de lo que es la resistencia».
En representación de Taula per Palestina, tomó la palabra Melo, quien abrió su intervención recordando que «quien olvida su historia está condenado o condenada a repetirla. En estos tiempos que vivimos, en los que la paz mundial está siendo seriamente amenazada, es preciso recordarle a la gente lo que la historia nos ha enseñado». Hizo referencia también «al genocidio que seguimos viendo en Palestina» y al «avance evidente e inexorable que están teniendo actualmente los partidos y las posturas más ultras en los países de Occidente, que nos demuestra lo débil que es la memoria colectiva».
La exdiputada de Unidas Podemos, la abogada Cristina Gómez, participó en el acto de memoria y homenaje para leer el manifiesto de Amical de Mauthausen, que llevó por título «Uniendo generaciones». Una lectura en la que se recordó que, tras el final de la Segunda Guerra Mundial, en una Europa devastada, nada volvió a ser igual en el viejo continente.
«Con el paso del tiempo, parece evidente que aquella trágica experiencia colectiva no sirvió para vacunarnos del mal. Hoy, intereses estratégicos, políticos, económicos o territoriales, combinados de forma peligrosa, vuelven a amenazar a millones de personas que ven cómo sus vidas se destruyen o incluso son asesinadas en nombre de una concepción del poder que deshumaniza a ‘los otros’ y les arrebata su valor como seres humanos», destacó el manifiesto.
Un documento en el que se recordó que una de las características comunes de las víctimas, tanto en el pasado como en el presente, es que pertenecen a distintas generaciones. «Por eso, es fundamental fomentar la unión entre personas de todas las edades para construir una ciudadanía consciente de lo que hemos heredado del pasado, capaz de comprender la complejidad del mundo actual y comprometida con la defensa de los derechos ya logrados».
Como cada año, el acto finalizó con una ofrenda floral como colofón a un encuentro en el que la música volvió a tener un gran protagonismo. Sergi Cleofé interpretó «Palestina», un tema compuesto por el mismo; la coral de la CGT entonó la versión en catalán del «Blowing in the Wind» de Dylan y el acordeonista Gregorio Viethen y Heike Torolsen interpretaron «Where have all the flowers gone», de Marlene Dietrich, en alemán.
Pepe LuisI tanta o més dignitat és recordar als menorquins assassinats pel front popular, tantes vegades oblidats pels que confoneu memòria històrica amb amnèsia històrica parcial.