Davall es braç es la propuesta audiovisual de arte y pensamiento, a modo de diálogo performativo, que acogerá la próxima entrega de La Mostra Oberta, que tendrá lugar este sábado por la tarde, a las 18.30 horas, en Es Molí d’en Biel, en Es Mercadal.
Se trata de una actividad gestada al unísono por la menorquina Anna Ferrer, cantante y compositora, y la antropóloga de origen mexicano Valeria Mata, dos perfiles a priori opuestos pero con un potente vínculo en común; ambas provienen de una familia de panaderos.
La génesis de esta iniciativa nos remite a la función que Ferrer ofrecerá el próximo mes de abril en el Teatre Principal de Maó y en el Teatre des Born de Ciutadella, denominada «Pa», en la que explorará la contradicción interior que para ella supone no haber proseguido con el legado familiar que comenzó su tatarabuelo y que ha alcanzado hasta su padre. «Será poniendo a mi padre sobre el escenario», narra al respecto. A través de este proyecto, sigue Anna Ferrer, «conocí a Valeria Mata, que ha trabajado por medio de su disciplina (la antropología) sobre como influye» haber crecido en el seno de una familia dedicada a hacer pan, repasa Ferrer en estas páginas.
No en vano, el hecho de haber crecido con tales antecedentes en ambos casos motivó una presencia permanente en un horno y un constante ‘cuerpo a cuerpo’ con la masa con que se elabora el pan, y sin duda ha determinado tanto el modo en que Ferrer siente e interpreta su música como el prisma desde el que Mata evalúa sus estudios antropológicos. Y las ha unido en esta iniciativa.
De hecho, parte de la búsqueda, en términos de antropología, explora los vínculos y relaciones entre arte y antropología, el viaje y la cultura alimentaria, «como le afecta ser hija de panadero y como mira el mundo desde allí», subraya Ferrer en relación a Mata.
La cantante y compositora mahonesa quiere precisar que con la actividad de este sábado en Es Mercadal, ella y Valeria Mata han «creado un proyecto que no es musical y sí de pensamiento», que adopta «un formato más audiovisual, hiperformático, que es lo que mostraremos», añade.
«Y tiene que ver como nos pone en común a dos personas nacidas en lugares opuestos y tan diferentes, el hecho de ser hija de panadero, de compartir un origen», apostilla Anna Ferrer.
Ambas autoras, que coparán en exclusiva el escenario, a través de sus voces, sus manos y material de archivo, hilvanarán un relato que conecta experiencia vital, práctica artística y pensamiento antropológico, con el pan como materia, memoria y lenguaje común. Recrearán e imaginarán, con el pan como pensamiento, mundos posibles desde la sensorialidad de un oficio con el que conviven desde siempre.