David Torres Andreu (1976) es un menorquín que reside al sureste de Alemania, en Múnich. Allá se trasladó junto con su familia en 2016, en parte por motivaciones educacionales –deseaba una formación bilingüe para sus hijos y uno de ellos además es canterano de la sección de basket del Bayern–, y en parte profesionales. No en vano, en la Isla le habría sido inviable trazar un recorrido laboral como el que sí ha podido desarrollar en la capital bávara y que curiosamente ahora ha interrumpido para concederse un año de descanso. Un proceder, nos cuenta, «normal» en el país teutón. Residir en el corazón de Europa le ha permitido también conocer y explorar múltiples rincones del Viejo Continente. Una vida, en definitiva, muy distinta de la que habría gozado de haber permanecido en la Isla.
Una década en Alemania. ¿Actualmente en qué está ocupado?
—Estoy de año sabático que aprovecho para sacarme el C2 de alemán (el grado máximo), estudiar francés y un MBA (Master in Business Administration). También ejerzo de entrenador U14 de basket. Cuando vine a Alemania estuve diez años en el sector de IT (Information Technology), había hecho informática y me seducía. Hice de Customer Success Manager, la persona que tienes de referencia cuando compras un software determinado.
Estos doce meses de parón, ¿por algo concreto?
—Me apetecía hacer una pausa, es muy habitual en Alemania. Trabajar diez o quince años y tomarte uno para ti. Cuando vuelva a trabajar no sé si me dedicaré a tema de negocio o seguiré con IT.
¿Qué le impulsó a salir de la Isla?
—Me molestó que en Menorca no se diera licencia para una escuela internacional que se había proyectado en Es Mercadal. Queríamos una educación bilingüe para nuestros hijos. Además, el trabajo que he hecho en Alemania no podría hacerlo en la Isla.
La vieja Alemania. Mentalidad diferente y un clima distinto.
—Respecto al clima, hay mucho desconocimiento. Baviera está al sur del país, cerca de los Alpes, el clima aquí no castiga como en otras regiones, tenemos muchos días de sol y en verano puedes ir al lago o al río.
Vivir allí facilitará su movilidad.
—Sí, la verdad. En España hay cuatro parones por vacaciones. En Alemania reducen las vacaciones de verano a cuatro semanas y el resto se reparte, eso genera muchas pausas durante el curso y la gente lo aprovecha para viajar. Donde vivo hay un nivel de vida alto, pero también se da mucho valor al tiempo libre, a disfrutar de la naturaleza. Al alemán le preocupa formarse y ganar dinero, pero también tener ese equilibrio entre vivir y trabajar. Invierte el dinero en experiencias de vida, viaja, sale cada noche, ya sea al teatro, al cine, a ver un partido, a esquiar el fin de semana...
¿Cómo ven los alemanes a los españoles, todavía tenemos fama de vagos y escandalosos?
—La reputación del español ha mejorado. A nivel de exportar talento el español ya no tiene miedo de darse a conocer al mundo. Aquí he conocido a muchos españoles con cargos directivos muy importantes.
¿Y ellos, son tan disciplinados o es un mito?
—Sí, pero Alemania también ha cambiado. El mundo está muy globalizado. Los alemanes tienen pocos niños, necesitan inmigración para que alguien pague las pensiones y los de fuera tienen otra mentalidad. Alemania sigue siendo un país por encima de la media, pero está cambiando.
La inmigración en Europa está en el foco, ¿hay racismo en Alemania?
—No es un país racista y se lucha contra los pocos brotes que pueda haber. Pero en todos los países en que se vive bien, siempre está esa reticencia a renunciar a eso. A los inmigrantes a veces se les ve así, como si vienen a quitarnos algo.
¿Echa de menos la Isla, se plantea volver?
—No creo que hacer el año entero en la Isla sea una opción. Prefiero el frío y en Menorca el clima en verano es muy duro. Cuando tenía 16 años ya hice un año en Estados Unidos. Echar de menos a la gente no va conmigo, siempre he sido independiente. Y estando lejos siempre hay más ganas de ver a la familia. Voy a Menorca cada año y mantengo el contacto.
Menorca trata de captar el mercado turístico alemán. ¿Es conocida la Isla en el país germano?
—Mallorca sí, Menorca no. Pero Menorca hace algo bien, que es diferenciarse, pero le falta promocionarse más. Hay mucha gente que elegiría la Isla. Voy por la calle y me llegan inputs, en cambio no me llega que Menorca sea un destino familiar idóneo, y tiene mucho potencial.
Te diran aqui que eres un vago, un vididor, etc. Simplemente por poner por delante del trabajo tu vida y tu familia.