Año tras año, el interés por la cultura del vino en la Isla ha permitido comprobar el nacimiento, el progreso y la consolidación de la Mostra De Vins Menorca, que promueve la firma distribuidora del mismo nombre.
La masiva respuesta de profesionales del sector, enólogos, productores o sommeliers, restauradores y aficionados al mundo vitícola derivó en que un lunes laboral, nublado y algo frío experimentara un microclima delicioso en los salones del Club Marítimo de Mahón donde se concentró un año más la muestra en la que fue su undécima edición.
Charlar en torno a un copa de un buen caldo es, sin duda, una de esos pequeños placeres que proporciona la vida aunque sea asociado a una actividad comercial entre elaboradores y clientes potenciales, como ocurrió ayer en Maó.
115 bodegas
En el escaparate enológico coincidieron hasta 115 bodegas de diversa procedencia, nacional e internacional, en representación de 45 denominaciones de origen. Abiertos, afrutados, ásperos... blancos, rosados y tintos, hubo para todos los gustos y sabores en las 80 mesas sobre las que se distribuyeron para su cata, entre ellos, siete bodegas de la Isla de calidad contrastada, como son las de Binifadet, Alparico, Torralbenc, Son Cremat, Sa Forana y Pouch.
A lo largo de toda la jornada, que arrancó a las 10.30 horas y concluyó a las 8 de la tarde, desfilaron por las dependencias de la entidad marítima alrededor de 1.000 personas. Hubo que seleccionar, por razones obvias, los caldos a degustar puesto que se exponían hasta 600 tipos de vino.
Durante la sesión matinal, explicó Dani Boix, socio de De Vins Menorca, «hemos conseguido que los profesionales vengan a trabajar frente a nosotros e intercambiar opiniones con bodegueros». Boix apuntó que al reclamo de la Mostra se han desplazado a la Isla 150 profesionales del mundo del vino, para un total de 200 acreditados, una cifra notable que además coincide con el 25 aniversario de la empresa distribuidora que arrancara Curro Frau, apuntó su socio con indisimulable satisfacción.
A destacar la doble experiencia Riedel, por la mañana y por la tarde. Considerado uno de los fabricantes de vidrio más importantes del mundo, cristal de alta calidad, la experiencia para los asistentes supuso una prueba educativa con diferentes estilos de copas.
Mientras una botella de vino hecho en Menorca, que por más que quieran vendernos la moto no deja de ser un vino normalito y del montón, se esté vendiendo sobre los 25-30 euros, cuando resulta que cualquier excelente crianza Ribera del Duero, de prestigio y calidad muy superior, se vende sobre los 8-10 euros, está claro que aquí los productores insulares tienen un serio problema en cuanto a la visión y enfoque de su negocio, sobrevalorando muchísimo un producto que no cuenta con ninguna característica especial de calidad ni de prestigio ni de renombre y tradición, como para ser comercializado a semejantes precios desorbitados y fuera de toda competencia con otros caldos españoles de mucha mayor categoría.