Nadie duda de que África es la suma de 54 diferentes estados, pero el periodista Dipo Faloyin nos ilustra en su interesante ensayo África no es un país que a menudo los estereotipos reducen la complejidad y variedad del continente a una imagen de niños hambrientos y fieras salvajes.
Nacido en Chicago hace 35 años Faloyin se crió en Nigeria y en la actualidad vive en Londres. Señala que ha escrito este libro porque ha crecido «frustrado por el hecho de que, cuando la mayoría de la gente piensa en África, se imagina una de estas dos cosas: pobreza o safaris. Suponen que vivimos en chozas de barro o que tenemos jirafas o elefantes exóticos como mascotas. Quería crear algo que disipara esos mitos y, al mismo tiempo, ofreciera una imagen completa y realista del pasado, el presente y el futuro del continente».
El autor resume el reparto colonial de África por parte de las potencias europeas como una terrible historia de explotación y de creación de fronteras artificiales, muchas de ellas trazadas con escuadra y cartabón, que no tuvieron en cuenta la gran diversidad étnica de un continente en el que se hablan más de dos mil lenguas.
A ese pecado original del hombre blanco fruto de la codicia, disfrazada de cristianización y civilización, se suman, según Faloyin, campañas bien intencionadas que desde Occidente buscan recaudar fondos para causas africanas retratando «África como un continente incapaz de resolver sus propios problemas». Para ello el ‘salvador blanco’ «utiliza crudas imágenes de muerte y devastación, hambrunas y corrupción, que sirven para reforzar la idea de que es un lugar donde solo brota miseria de las grietas abiertas de los cimientos de una sociedad atrozmente inestable y del interior de un pueblo que no sabe lo que le conviene».
África no es un país pone algunos ejemplos de algunos dictadores surgidos tras la descolonización, pero también historias de éxito de gobernantes que supieron enriquecer a sus países por vías democráticas. Muestra su esperanza por los movimientos sociales juveniles que tratan de impulsar cambios sociales, culturales y políticos.
Además, el libro, muy bien escrito y salpicado con notas de humor, se detiene en episodios menores, pero no menos importantes, como el debate sobre que país del África occidental cocina el mejor arroz jollof, describe la pasión futbolística por la Copa África y habla de los nuevos músicos y cineastas que con nuevos lenguajes contribuyen a crear un nuevo futuro lejos de los tópicos que enturbian la visión del continente.
África no es un país. Y otros estereotipos que debemos erradicar
Dipo Faloyin
Traducción de Noelia González Barrancos
Editorial Capitán Swing
407 páginas