En una época en que se alude al término desestacionalización como una suerte de panacea para la economía insular, y que además propicia, según esgrimen desde la patronal de la hostelería, que cada vez sea más frecuente encontrar en suelo menorquín cuota de visitantes en plenas fechas navideñas, se advierte en Son Bou, núcleo turístico por excelencia, a unos residentes que se mantienen fieles al sitio, independientemente de la época o estación.
Se trata de los patos –que ilustran la simpática imagen de nuestra compañera Katerina Pu–, esas dóciles y entrañables aves que habitan el Prat de Son Bou, siendo un atractivo para niños y turistas, papel que ejecutan no a conciencia pero sí a la perfección. Habrá turismo o no en Navidad. Se desestacionalizará la Isla o no. Pero, por si acaso, allí están los patos, insobornablemente leales e indiferentes al cambio de estación.