Actualmente sabemos que el ejercicio físico y el deporte son excelentes para la salud, siempre con la condición de no excederse. Una práctica intensiva y casi exclusiva vista como la solución a todos los males es una adicción.
Los humanos, somos adictos a substancias tóxicas, legales e ilegales, y también al trabajo (en Estados Unidos lo llaman «workaholic»), al deporte, a la comida (bulimia), a la delgadez extrema (anorexia), a regímenes alimentarios restrictivos sin necesidad de ello, a la actividad continua, a la cirugía plástica, a tomar el sol intensamente (tanorexia), a las redes sociales y a tantas otras adicciones.
La adicción al deporte, podemos sufrirla sin darnos cuenta ya que la liberación de endorfinas que éste produce da una sensación de bienestar intenso.
La persona que sufre la adicción al deporte, se siente muy mal si alguna vez no puede realizar sus esfuerzos. Puede estar irascible, incluso y en realidad nada puede substituir esta práctica. En una tempestad o bajo una intensa radiación solar y a temperatura elevada, esta persona queda extenuada antes de abandonar la práctica. Ninguna otra actividad ni relación personal pueden substituir la sensación obtenida con el esfuerzo físico.
Las sesiones de deporte de esta persona están planificadas de manera que son prioritarias al resto de actividades, incluso a las relaciones personales de amistad y/o pareja. El compromiso cotidiano realizado consigo mismo responde a una necesidad imperiosa dado que la sensación de bienestar psíquico y físico que la persona vivencia es a un nivel tan elevado que el resto de sensaciones producido por otras actividades queda por debajo de este nivel.
Cuando la persona adicta realiza su sesión de deporte se siente al mando de su vida, trasciende los obstáculos. Avanza a pesar de las posibles heridas y de la fatiga. Desaparecen los problemas y la autoconfianza vuelve.
La persona adicta al deporte se aísla progresivamente de todo lo que pueda apartarla de su dosis diaria de esfuerzo físico. Llega a disminuir sus horas de sueño y a buscar excusas para no asistir a reuniones, cenas, salidas, etc. Si sufre un accidente que le obliga a estar inmovilizada tiene que tomar tratamiento médico dado que entra en un estado de ansiedad extremo.
Según el psiquiatra especialista en adicciones Laurent Karila, del mismo modo que el adicto a substancias, se pueden resumir así los signos de la adicción:
- Pérdida de control de la actividad deportiva, usándola de manera compulsiva y crónica.
- Necesidad irreprensible de hacer deporte, con consecuencias negativas para su vida física, psíquica y social.
- Del mismo modo que en el consumo de droga, la actividad física es repetitiva, estereotipada, rutinaria, mínimo de una vez al día y aumentando su intensidad.
- Existen verdaderos síntomas de síndrome de abstinencia: irritabilidad, nerviosismo, ansiedad, distorsión del sueño.
Terapia: Regulando y controlando la práctica para llegar a encontrar el placer en la práctica deportiva. La terapia cognitiva y comportamental ayuda a tratar los síntomas visibles de la enfermedad. La psicoterapia de fondo trata la raíz del problema.