La coherencia entre aquello que se piensa, lo que se dice y lo que se hace encierra la clave –léase credibilidad y honestidad– de toda acción humana, tanto en la esfera personal como en el ámbito familiar y el mundo de la empresa. Marcelino Pons Villalonga personifica al empresario menorquín que, tras iniciar su actividad profesional a los 16 años, está actuando con claridad de ideas, liderazgo y congruencia.
El primer y principal referente vital de Lino Pons es su padre, Diego Pons Teixidor, que en 1964 fundó con Antonio Coll Gomila «Antonio y Diego», con personalidad jurídica de sociedad anónima a partir de 1982, y es la empresa de construcción más antigua de la Isla, tras haber capeado temporales, crisis y dificultades. En sus inicios se dedicaban a abrir pozos y realizar desmontes con dinamita. Hoy están especializados en movimiento de tierras, edificación y servicios, asumiendo la ejecución de numerosas obras públicas para diferentes administraciones.
Emprendedor, con iniciativa y visión de futuro, Lino Pons Villalonga, es la segunda generación de una empresa familiar de Menorca en la que ha apostado por la diversificación. De ahí la transformación de «Antonio y Diego» en un grupo con activos de distinta naturaleza para llevar a cabo inversiones y negocios en varios sectores productivos de la economía menorquina.
'Empresa elástica'
Es un ejemplo de ‘empresa elástica’ cuya dirección exige agilidad para tomar decisiones y acertar, detectar las oportunidades emergentes, adaptarse a los cambios del entorno, intuir la transformación de la estructura socioeconómica de la Isla, y evaluar los riesgos que Lino ha ido distribuyendo en varias sociedades.
En 2003 funda «desde cero» la nueva empresa «Triatges Menorca», planta de tratamiento para la gestión y reciclaje de residuos de construcción y demolición. Una idea convertida en realidad con la que da respuesta al problema de los vertidos procedentes del sector, cuya valoración evita que vayan a parar a los vertederos. Por ejemplo, los plásticos son compactados y se trasladan a China, donde son reutilizados.
En 2016 adquiere la finca rural Santa Mariana, ubicada en el Camí de Loreto de Alaior, que convierte en un agroturismo de catorce habitaciones al que incorpora, después, un restaurante. Su carta se basa en la tradición de la cocina menorquina con productos del mismo lloc. Ha sido premiado por la Guía Michelin y también por la Guía Sol Repsol.
Las inquietudes de Lino le llevan, en 2020, a constituir «Inversiones Pons Almagro SL» y poner en marcha, junto con su suegro, Francisco Almagro, una almazara para producir aceite de oliva virgen, elaborado con un coupage propio de las variedades picual, hojiblanca y arbequina en la costa sur de Menorca, que comercializa con la marca «Francisco Almagro».
Y el año pasado adquiere «Pont Modorro», un lloc de Maó que era propiedad de Juan Cerezo Mir, de 30 hectáreas de superficie y 9.000 olivos, con la mayor producción en la Indicación Geográfica Protegida Oli de Menorca.
Filosofía y visión
Lino Pons Villalonga, con un perfil mediático bajo, que opta por la discreción, aceptó intervenir, el 19 de febrero en la jornada sobre financiación alternativa en el mercado inmobiliario organizada por «Es Diari» y TQ Eurocredit.
En este encuentro desveló aspectos de su filosofía empresarial y su visión de la vida y las relaciones humanas. Sus principios consisten en «ilusión, dedicación y trabajo; porque si se hacen bien las cosas, , creer es poder». Definió la diversificación como «una ventaja y una oportunidad porque es difícil que varios sectores vayan mal a la vez». Propugnó la sostenibilidad y el respeto a los valores naturales de la Isla: «como menorquín, no quiero que se construyan hoteles en Cala Mesquida o Es Grau».
Segunda generación
Lino Pons Villalonga, pesidente de la junta directiva de la Asociación de Empresarios del Polígono Industrial de Mahón (Poima) IV fase, desveló en esta jornada que está trabajando ahora en la creación y puesta en marcha del museo del aceite en Menorca. Otro proyecto con el que demuestra su dinamismo, además de otras inversiones que está gestionando desde la prudencia.
2011 fue un año clave para este empresario menorquín. En junio de aquel año adquirió las acciones de Antonio Coll Gomila, que en 1964 había fundado con su padre, Diego Pons Teixidor, la empresa que fue germen del que hoy es grupo Pons Almagro. El 6 de diciembre de aquel mismo año falleció su progenitor, del que recuerda su integridad, emprendimiento y trabajo riguroso.
El tesoro de Lino Pons es su familia: su esposa Gemma Almagro; y sus hijos Aina, María y Lino Lino. Ellos son la tercera generación que dará continuidad a «Antonio y Diego SA».