Tras dos años en el paro, Burke Devore, antiguo empleado de una empresa papelera, decide que ha llegado el momento de tomar la iniciativa. Su plan, sin embargo, desborda cualquier lógica: eliminar a quienes podrían competir con él por un puesto de trabajo. Así arranca El despido de Donald E. Westlake, un autor prolífico dentro de la narrativa criminal, conocido por su capacidad para combinar intriga y humor —especialmente en la serie protagonizada por el torpe ladrón Dortmunder— y también por su trabajo como guionista en películas como «Too much», «Los timadores» o «Un diamante al rojo vivo».
Aquí, sin embargo, el tono es muy distinto. Si hay humor, es de un negro extremo, casi incómodo. La historia se presenta como la confesión en primera persona de Devore, quien expone su plan homicida con una serenidad inquietante, como si se tratara de una estrategia empresarial más. «Nunca he matado a nadie…», reflexiona al inicio, antes de justificar su deriva criminal con una lógica perversa que mezcla recuerdos familiares —su padre combatió en la Segunda Guerra Mundial— y retórica corporativa.
El protagonista no se percibe a sí mismo como un monstruo, sino como alguien que quiere defender a su familia y simplemente aplica, llevadas al límite, las reglas de un sistema competitivo. En su discurso, la responsabilidad se desplaza hacia un modelo económico que premia los beneficios empresariales mientras condena a miles de trabajadores al desempleo. Desde esa lógica torcida, el crimen se convierte en una extensión del mercado.
A medida que ejecuta su plan —utilizando, simbólicamente, la pistola heredada de su padre—, Devore narra sus actos con una frialdad que resulta tan perturbadora como eficaz. El lector, arrastrado por los mecanismos de la ficción, puede llegar a sentirse incómodamente cercano a su punto de vista. Ahí reside uno de los grandes aciertos del libro: obligarnos a reconocer hasta qué punto la lógica del protagonista no nos es del todo ajena.
La novela fue llevada al cine por Park Chan-wook y por Costa-Gavras, lo que da cuenta de la potencia de una historia que combina crítica social y tensión narrativa.
Más que un simple thriller, esta obra es una sátira feroz sobre el mundo laboral contemporáneo, una reflexión incómoda sobre la deshumanización y la competencia llevada al extremo. Una novela negra y afilada que confirma la extraordinaria habilidad de su autor para explorar los rincones más oscuros —y reconocibles— de la conducta humana.
El despido
Donald E. Westlake
Traducción de CE Santiago
Editorial Muñeca infinita
350 páginas