Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:

2004 Año cero. Otras arquitecturas en la Isla del Rey.

|

Si en un artículo anterior hacíamos memoria sobre el origen y desarrollo de los trabajos de rehabilitación del conjunto arquitectónico del Hospital de la Isla del Rey, este relato quedaría incompleto sin hacer un recorrido por otros proyectos para los que la isla y sus edificios históricos han servido de inspiración.

A pesar del abandono sufrido tras el cierre definitivo de la actividad sanitaria en 1964, la isla ha actuado como un auténtico revulsivo para la aparición de numerosos proyectos que, como concursos de ideas, ejercicios académicos o iniciativas empresariales, han visto en ella potencial para nuevos usos e, incluso, nuevas implantaciones.

Que existan registros, ya desde el año 1985, en que la Dirección General de Arquitectura del MOPU y el Ayuntamiento ce Mahón convocaron un «Concurso de ideas para la reutilización física y gestión económica de la Isla del Rey», del que no hemos podido encontrar constancia gráfica, han ido apareciendo diversidad de iniciativas encaminadas a la reutilización del patrimonio existente e, incluso, a complementar éste con nuevas construcciones.

El ambicioso plan de 1988, presentado por Tara Management Int. Coop y redactado por los arquitectos Tomás Domínguez, Juan Martín y José Martín, contemplaba la construcción de un centro internacional de congresos y convenciones. Éste se complementaba con un área residencial hotelera que ofrecería tratamientos basados en talasoterapia y helioterapia, además de servicios geriátricos, piscinas climatizadas de agua dulce a cota de mar y baños de algas. La propuesta incluía también un centro de formación hostelera y de restauración, así como un mini casino. Además de intervenir en el edificio del Hospital, dotándolo de nuevos usos, se ponían en valor los restos paleocristianos existentes.

Este proyecto, así mismo actuaba sobre los bordes de la isla mediante la creación de equipamientos de ocio como restaurantes, bares y pequeños centros comerciales.

Destacaba especialmente la creación de dos recorridos que se adentraban en el mar desde la plaza central del Hospital: uno hacia el norte y otro hacia el este, ambos rematados por pabellones en forma de palafitos. El primero se vinculaba a un conjunto de embarcaderos, mientras que el segundo implicaba la desaparición del actual edificio Lángara. El proyecto aspiraba a dotar de autosuficiencia económica al complejo mediante la implantación de un canon de acceso a la isla, complementado con los ingresos derivados de los centros de ocio y las visitas a los restos arqueológicos.

Años más tarde, en la década de 1990, el estudio menorquín de arquitectura «Jordi & Reynés» presentó su «Propuesta de reutilización de la Isla del Rey». En ella se planteaba la creación de un complejo residencial y turístico, transformando el Hospital en un edificio de apartamentos y demoliendo el Edificio Lángara -actual sede de Hauser & Wirth- para sustituirlo por un hotel de nueva planta. El anteproyecto contemplaba además la construcción de un gran pantalán en la costa noroeste para el amarre de embarcaciones deportivas.

También en los años noventa, la isla y su arquitectura sirvieron de base para un ejercicio escolar de levantamiento gráfico dirigido por Rafael Guerri, profesor del instituto Pascual Calbó, en el que se exploraban las posibilidades de los entonces novedosos sistemas de representación digital.

Dentro del ámbito académico, el Proyecto Fin de Carrera de Elisabeth Fiol Bernat, presentado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) en el curso 2002-2003, proponía la creación de la «Universidad Internacional de Menorca Illa del Rei» (UIMIR). Para ello, planteaba la rehabilitación del conjunto del Hospital y la incorporación de un edificio de nueva planta en el patio central. El proyecto se fundamentaba en tres criterios principales: minimizar las alteraciones volumétricas en la edificación existente, aumentar la superficie construida mediante espacios diáfanos adecuados para la actividad docente y optimizar el acceso a la isla mediante la creación de un nuevo muelle y una rampa que permitiera alcanzar en condiciones accesibles las cotas superiores del recinto universitario.

Este recorrido por las «otras arquitecturas de la Isla» concluye con el Proyecto Fin de Carrera de Miguel Timoner Salvá, presentado así mismo en la ETSAB en 2008. Su propuesta planteaba la recuperación de la isla mediante la ampliación del embarcadero existente en la costa sur y la transformación del Hospital en un centro cultural multifuncional con aulas, biblioteca, talleres y laboratorios. A diferencia del proyecto de Elisabeth Fiol, que respetaba y se apoyaba en la geometría contenida del Hospital, la propuesta de Timoner, aunque también recuperaba el edificio original del siglo XVIII, prescindía del resto de construcciones auxiliares. En su lugar, planteaba una serie de nuevos volúmenes de geometría más libre, entre los que destacaban un centro de convenciones y una galería de exposiciones.

Se tiene constancia de otras iniciativas desarrolladas a lo largo del siglo XX que también fijaron su atención en la Isla del Rey, como el concurso convocado para convertir el Hospital en un Parador Nacional. Por el momento, el archivo de la Fundación únicamente conserva documentación gráfica de los proyectos aquí descritos, si bien la labor de investigación y recopilación continúa abierta. Quizá lo más revelador de todas estas propuestas no sea, tanto aquello que proyectaban, sino el hecho mismo de que, generación tras generación, arquitectos, estudiantes e instituciones hayan sentido la necesidad de pensar la Isla una y otra vez.

Hoy, cuando la recuperación del Hospital es ya una realidad consolidada gracias al esfuerzo colectivo de voluntarios, entidades e instituciones, estas «otras arquitecturas» adquieren un valor añadido. Nos recuerdan que conservar no significa congelar, sino mantener viva la capacidad de imaginar nuevos usos desde el respeto a la memoria del lugar. La Isla del Rey continúa siendo, todavía ahora, un territorio donde dialogan pasado y futuro; un espacio que demuestra que la arquitectura no solo construye edificios, sino también relatos.

Javier Bardón Artacho

Voluntario

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto