Las organizaciones profesionales agrarias de Menorca, junto con las Cooperatives Agroalimentàries, se manifestaron ayer en Es Mercadal para expresar su malestar y preocupación por las decisiones políticas que han situado a este sector al borde de la extinción. Concretamente, los recortes presupuestarios de la Política Agraria Comunitaria (PAC) y los acuerdos suscritos por la UE con Mercosur.
La cuestión de fondo consiste en que el campo menorquín, por el hecho y los costes de la insularidad, ni puede producir ni competir en igualdad de condiciones que otros territorios. Menorca padece, como denuncian payeses y propietarios, una doble insularidad que lo encarece y dificulta todo.
Somos una isla dentro de una isla que soporta unos sobrecostes permanentes y estructurales. Unos gastos adicionales que no son reconocidos ni compensados, que provocan la falta de rentabilidad de las explotaciones, más gastos y menores ingresos. A ello hay que añadir la presión burocrática y unas normativas complicadas que se convierten en un laberinto. El campo de Menorca sufre y necesita compensaciones, precios justos, menos burocracia y más apoyo al producto local.