Las dos balsas de Menorca que se destinan al riego agrícola no cumplen su función al no poder abastecerse de las depuradoras a las que están conectadas: Ciutadella Sud y el Camí de Tramuntana de Es Mercadal. La excesiva concentración de cloruros del agua que reciben impide que puedan destinarse al uso para el que fueron construidas.
En la comunidad de regantes de Ciutadella Sud, en febrero se detectó que el agua procedente de la depuradora de Rafal Amagat presenta un nivel de salinidad superior a los 4.000 milisiemens cuando el límite máximo es de 3.000, mientras que la balsa de Es Mercadal registra un índice de 13.000 milisiemens.
Preocupa mucho a los payeses y propietarios de llocs del sur del municipio de Ciutadella que la balsa apenas supera la mitad de su capacidad y se encuentra veinte puntos por debajo del nivel óptimo, poniendo en jaque los cultivos. Si no se soluciona el problema, deberán reducir la producción de forraje, teniendo teniendo que elegir entre comprarlo o reducir las cabezas de ganado.
La cuestión clave consiste en para qué sirven estas balsas si no pueden utilizar su agua. En abril del año pasado ya se produjo un problema similar en Ciutadella Sud. El Ayuntamiento investiga el origen del agua salada que acaba en la balsa para adoptar medidas.