Desde que Estados Unidos e Israel atacaran a Irán para derrocar al régimen de los ayatolás, no se vislumbra la paz en Oriente Medio y hay doce países implicados en este conflicto. A pesar del asesinato del líder supremo, el ayatolá Jamenei, y de muchos líderes políticos y militares, Teherán responde a los atacantes. Ayer, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció un golpe como castigo a los iraníes por no haber capitulado, mientras los cazas de Netanyahu, el primer ministro israelí, atacan objetivos en todo el país. Irán lanzó misiles con bombas de racimo contra Israel, prohibidas en más de 120 países por su impacto sobre la población civil. Y Teherán sostiene que más de 1.000 ciudadanos han muerto por los bombardeos de los aliados. El caos en la región es total e incluso un dron iraní llegó a Chipre y un misil fue derribado en Turquía. Pero la guerra económica se juega en el estrecho de Ormuz, por donde pasa una gran parte del comercio del petróleo mundial. Este paso marítimo es el cuello de botella más crítico para el comercio global de energía al conectar a los productores de petróleo del golfo Pérsico con los mercados internacionales. La inestabilidad económica aumenta y los precios de la gasolina y la energía se disparan, por lo que serán los consumidores los que sufran las consecuencias de esta guerra.
Una semana después no se vislumbra la paz en Oriente Medio
Editorial | Menorca |