Balears acelera hacia un modelo de movilidad cada vez más difícil de sostener. Los últimos datos de la Dirección General de Tráfico confirman que el parque móvil de las Islas creció en 34.265 vehículos entre 2024 y 2025, un incremento del 3,1 % que rompe la moderación observada tras la pandemia y sitúa el total en más de 1,14 millones de unidades. La cifra adquiere una dimensión aún más preocupante cuando se pone en relación con la población: 913 vehículos por cada 1.000 habitantes. El crecimiento del parque móvil tiene consecuencias sobre un territorio limitado, frágil y sometido a una gran presión humana y turística.
Las carreteras de Balears presentan síntomas de saturación, especialmente durante la temporada alta y todos los indicadores apuntan que cada vez hay más vehículos en el mismo espacio. Las Islas lideran desde los años sesenta la ratio de vehículos por habitante en España. Entonces eran 181 por cada mil residentes; hoy son más de 900. El aumento del parque móvil refleja una contradicción evidente: mientras el discurso político y social apuesta por la sostenibilidad, la realidad avanza en sentido contrario. Nuestro límite físico que ya no admite demasiadas prórrogas. La congestión no es solo una molestia; es también un indicador claro de pérdida de calidad de vida.