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Asseguts a sa vorera

Efecto marisopa

Dino Gelabert Petrus

Alguno pensará "querrá decir Efecto Mariposa". No, no quiero. Aunque tiene que ver con la idea que me rodea esta semana. El Efecto Mariposa, explica la Wikipedia, "hace referencia a la noción de sensibilidad a las condiciones iniciales dentro del marco de la teoría del caos", y añade que "la más mínima variación puede hacer que evolucione en formas completamente diferentes". Para los que se han aburrido: "El aleteo de una mariposa en Cala Pato puede provocar un tsunami en la India". A que mola, ¿eh?

Partiendo de esta base, me he propuesto desarrollar la teoría del Efecto Marisopa. Si cuaja, en breve la enciclopedia la definirá al respecto: "Tontería cuántica que se le ocurrió a un 'periolisto' vago y menorquín que se burló de la teoría del Caos y se inventó esta parida". Creo que a partir de esta idea se pueden llegar a explicar muchos porqués del día a día. El Efecto Marisopa es el que regresa al lejano día en el que un individuo descubrió que podía hacer algo o que tenía una capacidad, de la que se ha aprovechado hasta el momento.

Por ejemplo. Cuando el primer político descubrió que podía engordar una factura para su beneficio y se lo chivó a un colega. Ahí empezó el susodicho fenómeno. Ahora lo hacen a la mínima que te descuidas. Otro ejemplo es la primera noche de borrachera que se coge con los colegas. Describirla como fantástica es quedarse corto. Por eso los jóvenes y los menos jóvenes somos devotos de tomarnos unas copas con los amigos. Debo esclarecer que mi teoría tiene alguna laguna, como por ejemplo con el caso de la resaca. A pesar de que descubrimos lo horrorosa que era al día siguiente de la primera borrachera, seguimos siendo fieles a ella.

Pero volviendo al tema de los representantes del pueblo. Si a alguno de estos chori-políticos le hubieran dicho a los ocho años, cuando robó su primer caramelo en la tienda de la esquina, "esto no se hace", con el correspondiente cachete en la mano, otro gallo cantaría. Pero bueno, en parte debo agradecérselo, si no fuera por ellos no me habría inspirado para hacer esta columna. Porque sinceramente, amigo lector, el mundo gira tan requetebien y todos somos tan felices, que no sabría de qué hablar. O todo lo contrario. No lo sé.

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dgelabertpetrus@gmail.com

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