Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:

El oficio de entender de vino

|

Emborracharse con el vino viene a ser tan absurdo
como si al ver demasiadas obras de arte nos tuviera
que dar por ello conjuntivitis.

Puede afirmarse que no existe ningún enólogo lo bastante experto para poder presumir de que conoce las peculiaridades de cualquier vino. No va mal el enólogo que domina los conocimientos de la vinicultura y la producción de vinos de su región o comarca. Ustedes ya saben que la enología es el conjunto de conocimientos relativos al vino y a su elaboración.

La pedantería de andar presumiendo de que sabemos lo que ignoramos, algunos hasta confunden el enólogo con el somellier o sumiller, que por cierto, ¿conoce usted la etimología de somellier? Sepa que los primeros que pronunciaron esta palabra eran franceses, concretamente de origen provenzal, saumalier, decían al principio. Luego, posiblemente por corrupción del lenguaje, los sommiers, también llamados bêtes de Somme, que eran bestias de carga. Y concretamente el somellier, allá por el Medievo, podría yo decir que era el carretero encargado del transporte que llevaba la nobleza en sus desplazamientos, más concretamente para llevar sus cosas cotidianas. Finiquitada la nobleza francesa por la expeditiva vía de rebanarles el gañote en la guillotina, con el nuevo régimen el somellier fue reciclado para prestar sus servicios en el interior de las grandes casas francesas que conservaban, si no blasonadas sus mansiones, si por lo menos bien repleta la buchaca. Luego los somelliers pasaron a la responsabilidad de atender el servicio de la mesa. En la actualidad son, mayormente, los que cuidan y seleccionan los vinos en los restaurantes. En los grandes restaurantes que tienen este tipo de servicio, suelen también actuar en sala ante el cliente. De ordinario son muy buenos conocedores de los vinos de la bodega que diariamente utilizan. Los grandes somelliers tienen un amplísimo registro sobre vinos, incluso licores, pero lo frecuente es que ignoren la mayoría de los vinos más allá del escueto horizonte de su particular reino de Baco, que es su bodega.
Conviene tener claro la inmensa cantidad y dentro de esa cantidad, la variedad de vinos existentes, lo que hace imposible un conocimiento completo. Fíjense, tan solo en la rioja española tenemos más de 600 bodegas. Si multiplicáramos sólo por diez los vinos de rioja distintos que produce cada uno de esos 600 vinicultores, tendríamos un resultado de 6000 riojas diferentes. Y les digo más, sepan ustedes que son diferentes los vinos de la Rioja Alta a los que se producen en la Rioja Baja. Y aún nos quedaría en estos complejos mundos de los vinos de rioja, la Rioja Alavesa.

Déjenme que les diga por ejemplo, que en la llamada Rioja Baja, sus vinos suelen tener de ordinario una graduación mayor a los otros tipos de rioja, pero eso es una curiosidad entre el cúmulo de curiosidades entre los riojas. Los vinos de la llamada Rioja Baja, tienen la peculiaridad de "envejecer" con notable rapidez y además, la suya es una vejez que no hay que confundirla con la vejez más lenta, la que va dando a ciertos vinos categoría y prestigio. Esta vejez acelerada lo que hace mayormente, es destruir o complicar la vejez natural, la de por otro lado excelente calidad de los vinos de la Rioja Baja.

Para que entendamos mejor la complejidad de los riojas, los de la Rioja Alavesa por el contrario, van adquiriendo nobleza con su envejecimiento cuando alcanzan un color acentuado y profundo, con un aroma potente a la vez que en boca se muestren sorprendentemente "dóciles", suaves y muy agradables.

Si me preguntaran cuál de las tres zonas de rioja tiene los vinos más aptos para, conservándolos adecuadamente, llegar a envejecerlos, ahora mismo les digo que no tendría ninguna duda eligiendo los que se producen en la Rioja Alta. Personalmente me encanta el color que les confiere la tempranillo como uva predominante, mostrándose de un sensual color rubí, que puede ser más o menos fuerte dependiendo de la bodega. Pero lo que más agradezco es el equilibrio de su graduación alcohólica, de la que sé que se suele mantener entre los diez y los doce grados.

Tengo que convenir que tan solo en los vinos de Rioja, como ustedes han podido leer, nos encontramos con notables complejidades, de tal suerte que es difícil su conocimiento y fácil de comprender las limitaciones que puede tener el común de los mortales que quiere saber algo sobre vinos. A esa merma no escapa aquel que ejerce de experto.

Sé, y lo he podido comprobar, que hay mucho falso sumiller que no son en puridad otra cosa que farsantes que han aprendido cuatro tontunas sobre vinos y las repiten como papagayos, usando una y otra vez adjetivos sin ton ni son: "afrutado", "intenso", "equilibrado", "rotundo"…además, como un can perdiguero, olfateando para el caso el tapón de una botella sin saber descifrar los efluvios que alcanza a percibir.

Entre el 11 y el 12 de junio de 2010, la uruguaya Andrea Alonso, de 34 añitos, recibió en Madrid el prestigioso reconocimiento de "La Nariz del Año", probablemente el más prestigioso premio que se da en España a un sumiller, premio que consiste en una artística copa de oro diseñada por Antonio López. Les doy este dato para que sepan que un experto en vinos no tiene por qué ser hombre, puede ser perfectamente una mujer y además incluso joven. He tenido la suerte de conocerla y hablar con ella. Fue un placer dialogar sobre vinos.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto