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El inquieto mundo árabe (III)

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En los medios de comunicación occidentales, citando filtraciones de altos mandos militares aliados, se esta comentando que la OTAN (leer Estados Unidos - EEUU) está luchando contra las fuerzas del dictador libio, Muamar al Gadafi (coronel Gadafi) apoyados por elementos de Al-Quaeda que pueden prepararse para establecer en Libia su base de operaciones en el Magreb y África del Norte. Si esta hipótesis fuese creíble, y una vez eliminado el régimen del coronel Gadafi, nos podríamos encontrar con elementos extremistas gobernando el país libio. De hecho se ha percibido que con la retirada de fuerzas leales libias de zonas de conflicto, toneladas de materiales bélicos de nuevas generaciones desaparecieron y según fuentes de inteligencia occidental aterrizaron en manos de los extremistas ligados a Al-Quaeda.

En los medios de comunicación occidental, se ha informado que el actual líder de la rebelión Libia, Abdel-Hakim al-Hasidi, estaba involucrado en la lucha armada contra EEUU y las fuerzas de coalición durante la invasión de Afganistán para ser capturado eventualmente en 2002, entregado a los americanos y liberado ulteriormente, precisamente, en Libia. Actualmente, al-Hasidi, apoyado por las fuerzas de la OTAN (EEUU) es, paradójicamente, el supuesto líder de la revolución anti Gadafi.

De momento, Al-Quaeda está utilizando copiosos argumentos en Libia para alimentar su propaganda bélica, citando los ataques contra la población civil por parte de las fuerza de coalición, además de recordar a la población rebelde que los occidentales han contribuido a la prosperidad dictatorial que ha nutrido la opresión del pueblo magrebí y de Oriente Medio. Tampoco se olvidarán de subrayar, y no olvidar que lo único que produce la democracia occidental son guerras fratricidas entre la población musulmana, la división territorial y finalmente la imposición económica y la permanencia regional imperialista.

Recientemente, el líder al-Hasidi, quien se enfrentó contra las fuerzas de EEUU en Afganistán, hizo una pasmosa revelación a un diario italiano diciendo que guerreros islámicos libios fueron reclutados por él para luchar contra las fuerzas de coalición en Irak y ahora están luchando al lado de las tropas de la OTAN (EEUU) contra el ejército de Gadafi. Esta noticia ha sido acentuada por un recién artículo en "The Daily Telegraph" titulado "El comandante libio de la rebelión admite que sus tropas tienen vínculos con Al-Quaeda", citó al-Hasidi diciendo que "sus guerreros eran patriotas y buenos musulmanes y no terroristas.

Según fuentes de inteligencia de EEUU y de Gran Bretaña citados en el artículo de "The Daily Telegraph", al-Hasidi es parte integral de Al-Quaeda Grupo Islámico Combatiente Libio denunciado en 2004 ante el Senado de EEUU por el entonces jefe de la CIA, George Tenet,

De momento, nadie esta totalmente seguro de la finalidad de la intervención militar internacional de Occidente en Libia, apuntando los analistas diferentes puntos de vista. Sin embargo, uno no puede evitar especular que las enormes reservas de petróleo de Libia no haya sido un factor convincente para protagonizar la intervención internacional, liderada inicialmente por Francia, especialmente cuando se analiza las reacciones gubernamentales de países como Siria, Yemen y Bahrain donde se hacen oídos sordos a los ataques armados que desatan contra los pacíficos insurgentes. Es evidente que la vara de medir es diferente según de qué país se trata y que tal discriminación no escapa a las denuncias propagandistas de Al-Quaeda, haciendo alusión a la hipocresía de Occidente y que, eventualmente, puede aprovecharse del vacío de poder cuando desaparezca Gadafi y amasar al mismo tiempo una cantidad inmensurable de armamento sofisticado entregado inicialmente por Occidente al régimen dictatorial de Mubarak.

Los observadores en temas bélicos no reparan en contemplar que todo este armamento, además de las armas que la OTAN esta facilitando a los rebeldes, podría ulteriormente volverse en contra de EEUU y de la coalición internacional. Esta misma posibilidad existe en Egipto donde el depuesto déspota Mubarak, apoyado por EEUU durante décadas, recibió suministro de armamento sofisticado americano que ahora está controlado por socialistas, extremistas islámicos y ciudadanos de a pie.

Independientemente de la finalidad del conflicto en África del Norte, debemos admitir que los "rebeldes" libios, con claros vínculos con terroristas conocidos, no pueden ser criticados por intentar deshacerse de un brutal dictador quién les ha oprimido durante décadas.

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