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¡Uf

La respuesta

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Entró, por vez primera, en el domicilio de su hermano Paco. Usó la llave que le había proporcionado con frialdad aquella enfermera… Había que deshacer la casa… Al penetrar en el piso lo primero que pudo ver fue una foto descolorida en la que aparecían sus padres, Paco y él… "Siempre fue un sentimental…" –se dijo para sus adentros-. Comparó el inmueble de Paco con su chalé. En él no anidaba foto alguna… Ojeó la última morada de aquel niño descolorido eternizado tras un cristal… Y, sin saber por qué, comenzó a dejarse seducir… La vida había decorado aquel tercer piso, convirtiéndolo en un museo por el que pululaban sentimientos; en una extraña exposición que nadie pisaría –salvo él–. En su casa –se repitió– no había retratos…

Pululó después por la vivienda. ¿Cómo había empezado todo? ¿Por qué? ¿Eran treinta? ¿Cuarenta, tal vez, los años en los que habían permanecido sin verse ni hablarse? No fue un hecho puntual. Tampoco una causa concreta. Paco había sido siempre el patito feo y él el triunfador. Paco desentonaba. Sus opiniones desentonaban. Su coherencia desentonaba. Su ropa desentonaba. Su olor desentonaba. La ruptura fue progresiva hasta convertirse en total. Pertenecían, después de todo, a mundos distintos. Y en el suyo, Paco no tenía cabida… Finalmente todo se agravó con su alcoholismo…

Siguió pululando por el último –y único– nido de Paco. No sufría el síndrome de Diógenes, pero le sobrecogía el que lo hubiera guardado prácticamente todo, hasta las cosas más inverosímiles. Inesperadamente, pensó en los huecos de su nueva residencia, en las paredes desnudas, en el brillante decorador (que no la vida) que había diseñado los interiores, en los vacíos y en los silencios…

El viaje siguió durante toda la noche. Su mujer no le echó en falta. Él no percibió el avance lento pero imparable de las manecillas. Fue recuperando, con la de Paco, su vida. Vislumbró el rostro amable de su madre en aquella mecedora de uno de los dormitorios; la dulzura de su padre en la cama que su hermano siguió utilizando; el aroma a manzana de los armarios en costumbre heredada; el "cinexin" roto con el que habían visto sus primeras películas… "No hice nada, únicamente pisotearle". Y aquel pensamiento le sajó una parte indefinible e irreconocible de su cuerpo. Le comenzaban a pesar las omisiones; el no haber intervenido cuando lo de su dependencia –salvo acrecentarla con sus ofensas y silencios-; sus negaciones… Intentó tranquilizarse con manida frase: "Tampoco él movió un dedo por reconciliarse…" Paco había sido el patito feo y él el triunfador –se recordó–. La envidia podía explicar la inactividad de Paco, su ausente anhelo de reencontrarse con él… ¿Eran cuarenta? ¿Eran treinta los años?

Registrada la casa abrió el último cajón. Un álbum le llamó la atención. Era el único objeto sobre el que no anidaba el abultado polvo que había ido acariciado el resto de las cosas que, silenciosas, se obstinaban en hablarle de Paco. Lo abrió. Lo hojeó. Se derrumbó… Tras recuperarse, apagó la luz y cerró la puerta del piso, no sin antes echarle un último vistazo que algo en sus ojos difuminó… Mientras bajaba, envejecido, las escaleras, decidió que no desharía la casa…

* * *

En su chalé la mujer descubrió un viejo álbum. Se sorprendió al ver que en su vientre convivían múltiples recortes de prensa. Los últimos, fruto de manos temblorosas de un alcoholismo terminal. En todos aparecía su marido, ella, sus hijos… La popularidad de su esposo tenía ese precio… Alguien había hecho un seguimiento pormenorizado y exhaustivo de sus vidas. Las anotaciones y comentarios al margen ("Ana está más guapa que nunca"; "Ramón se conserva afortunadamente muy bien"…) le hicieron caer en la cuenta de que quien había llevado aquella ingente labor de recopilación les había querido mucho…

Mientras, en los jardines del chalé que la vida no había decorado y en el que no anidaba retrato alguno, Ramón iba adquiriendo la certeza de que Paco sí había movido un dedo, mientras se preguntaba cuál de los dos era, en realidad, el que había muerto. La pregunta era retórica. Conocía la respuesta…

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