El paisaje urbano está en constante transformación, aunque ahora menos con la dichosa crisis. Si miramos las fotografías de cómo eran nuestras pequeñas ciudades y poblaciones hace diez años y las comparamos con la realidad de hoy veremos que el cambio es evidente. Nuevas barriadas, equipamientos de ocio y deportivos donde antes había solares, vías de circunvalación... y edificios públicos o privados que aportan frescura (o no) al skyline menorquín. Pero al mismo tiempo, por el camino van quedando restos "arqueológicos" a los que no se les encuentra un uso, precisamente cuando la demanda de espacios no es poca. Este es el caso del antiguo hospital Verge del Toro. La imponente construcción, de vistas privilegiadas al puerto, permanece a la espera de que alguien le escriba su futuro. Propuestas no han faltado mientras su abandono es cada vez más evidente. La última, la posibilidad de albergar la Escuela de Adultos. Pero cada idea o proyecto incluye siempre un "podría" que hasta la fecha no se ha hecho realidad. De momento, permanece como un fantasma del pasado hermanado con el antiguo Hospital Militar. Sí, hay imágenes que cambian, pero otras no. Son las que dan un viejo color sepia a las calles.
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