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Nos queda la palabra

Juan García Hortelano

Del realismo social a la experimentación literaria

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Juan García Hortelano ( Madrid, 1928-1992), miembro de la canonizada generación de medio siglo, pertenece al colectivo de los niños de la guerra, según llamó Josefina Aldecoa a aquellos escritores que no tuvieron participación directa en la guerra pero quedaron marcados por sus consecuencias, grupo al que ya nos hemos referido en artículos anteriores y del que hemos comentado la obra de algunos de sus componentes. Excelente representante del llamado realismo social, accedió al bautismo literario con dos novelas que alcanzaron una gran difusión y vinieron a significar la existencia de una joven y pujante narrativa castellana. Nos referimos a Nuevas amistades(1959), galardonada con el premio Biblioteca Breve y Tormenta de verano(1962), obra con la que ganó el prestigioso premio Formentor.

El suyo es un realismo crítico y objetivo con el que pretende captar con minuciosidad el entorno social que describe . En ambas novelas expresa la denuncia antiburguesa de un estamento social sin ideales, su indolencia moral, su pasividad y conformismo estéril.
En el caso de Nuevas amistades aborda la vida baldía de la irresponsable juventud universitaria madrileña, que se divierte emborrachándose y discutiendo de asuntos anodinos, sin ninguna inquietud por el porvenir., regodeándose en su ocio estúpido y vicioso.

Los protagonistas de Tormenta de verano no son jóvenes pero sí representantes de esa burguesía enriquecida al amparo de los privilegios de la posguerra. La historia del burgués que toma conciencia del absurdo de su vida insolidaria y vacía de sentido-conciencia fugaz como una tormenta veraniega- es un alegato contra la burguesía neocapitalista en ciernes ya por entonces en España.

En ambos casos, para procurar la objetividad del relato el autor recurre a la preponderancia del diálogo, utilizado como único medio de conocimiento de los personajes. García Hortelano adopta el papel pasivo del autor, reducido a mero presentador.

Gente de Madrid(1967) es un libro de relatos que, dentro de una técnica literaria semejante a las novelas citadas, amplía, sin embargo, el horizonte de sus preocupaciones temáticas: la experiencia de los niños que vivieron la guerra y la traumática maduración de aquella juventud o también la rutina, la soledad y el desarraigo de las clases populares. Con ella se reveló también como un excelente escritor de cuentos.

En 1972 publica El gran momento de Mary Tribune, novela ambiciosa en la que García Hortelano evidencia ya una clara voluntad de renovación estilística. Aunque, por su contenido, enlaza con sus obras anteriores , Juan decide, en este caso, incorporar el humor, la ironía y el sarcasmo, renunciando al objetivismo que le había caracterizado. La obra nos presenta nuevamente la crítica de la clase burguesa falta de horizontes y dedicada a cultivar el alcohol, el sexo y la juerga. Muy destacable es la rigurosa elaboración verbal : aparece un nuevo estilo de gran riqueza léxica, una mezcla sugestiva de cultismos y sonoros coloquialismos. Con ella nos muestra su extraordinaria capacidad para la reinvención de lo conversacional, que propicia unos diálogos vivacísimos.
A partir de este momento, su narrativa toma un nuevo rumbo que avanza en el camino hacia la abstracción y el irrealismo, en un claro intento de renovación y experimentación. Fruto de esta nueva inquietud es su novela Los vaqueros en el pozo(1979) y, sobre todo, Gramática parda(1982), quizá su mejor obra, en la que García Hortelano rinde homenaje a su gran pasión: la literatura. En ella aparece un universo alucinante y grotesco, a partir del cual reflexiona sobre la experiencia literaria. Se trata de una divertida trama llena de parodias estilísticas, alusiones culturales y humor de lo absurdo.

Escritor polifacético, cultivó también el teatro, género del que, por su propia autoexigencia, no llegó a publicar ninguna obra . Sí, en cambio, hizo una única incursión en el campo de la poesía, su secreta y gran afición, dándose a conocer con un título sorprendente Echarse las pecas a la espalda(1977), obra en la que expresa su admiración por quienes fueron sus maestros literarios, a quienes intenta, modestamente, emular. Este mismo interés por la poesía se manifiesta en su antología acerca del Grupo poético de los años cincuenta(1978), en la cual rinde tributo a sus compañeros de generación.
Destacable es también su afición al cine, hecho que le llevó a escribir unos guiones cinematográficos, en colaboración con su amigo Juan Marsé, excelente novelista catalán, así como su dedicación a la traducción- Luis F. Céline, Boris Vian y Robert Walser, por ejemplo).

Fumador empedernido, murió, prematuramente, a los sesenta y cuatro años, víctima de un cáncer de pulmón. Su testamento literario fue una festiva y paródica novela erótica Muñeca y macho(1990), que firmó con el seudónimo de Luciana de Lais.
Su trayectoria literaria es un fiel reflejo del devenir de la narrativa castellana de la segunda mitad del siglo XX. Por ello, su obra es una referencia inexcusable para todo aquel que quiera conocer, especialmente, el curso de la novela castellana bajo el franquismo.

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