Uno tiene la sensación de que aquí, todo el mundo hubiera estado esperando que el Rey cometiera una equivocación, para lanzar una feroz dentellada a la yugular de la monarquía.
En mi opinión, no se puede decir más claro cuando es el propio Rey quien dice que se equivocó, que lo siente y que no volverá a ocurrir. Efectivamente se equivocó, especialmente por los duros momentos sociales y económicos que vive el país que tan magníficamente ha representado siempre.
Este Rey nada tiene que ver con aquellos reyes antiguos a los que les venía dada la corona y todo lo inherente a la misma, por voluntad divina, y que en esa divina providencia, venía también la bula de hacer lo que le viniera en gana. El actual Rey de España, antes que Rey, es un ser humano, y como tal, expuesto a equivocarse, pero, cuando lo ha hecho, ha demostrado su grandeza, olvidándose que los reyes, jamás manifestaban que se hubieran equivocado, ni siquiera, cuando por culpa de las guerras que ocasionaban, morían miles de personas. Este Rey del siglo XXI, sí ha sabido pedir perdón. La suya fue una imagen humana, cercana y digna, apoyado en sus muletas, solo, sin nadie al lado, reconociendo su equivocación. Le vi más Rey que nunca.
Dicho esto, permítanme que me pregunte, ¿qué disculpas, que perdón han pedido los políticos que nos han llevado a la situación en la que estamos? ¿Para cuándo algún político de los que pudieron haber encauzado debidamente el desenfreno inmobiliario, y no lo hicieron, van a reconocer su gravísimo error por el que ahora están pagando tan cara las consecuencias los que para nada son culpables de la puñetera crisis? ¿Para cuándo van a reconocer los daños causados al erario público, los políticos que han mandado construir aeropuertos y mastodónticos edificios que han costado muchos millones que no tienen utilidad ninguna, y que son completamente inútiles? ¿Qué perdón han pedido los políticos prevaricadores que se han llenado los bolsillos con el dinero ajeno? ¿Para cuándo va a reconocer el actual gobierno que, una cosa era lo que decía en la oposición y otra muy distinta lo que está haciendo? ¿Van a pedir perdón por ello? ¿Van a reconocer y a pedir disculpas por haber dejado en tres meses a los trabajadores casi sin derechos, además de haber aumentado en cerca de 400.000 parados las listas de los que buscan trabajo y no lo encuentran?
Me pregunto, ¿para cuándo los bancos, la sociedad bursátil va a reconocer que no son ajenos a la crisis? ¿Para cuándo será que se den cuenta que pagarle a un directivo más de diez millones de euros al año es una inmoralidad? ¿Van los bancos a pedir disculpas?
No son pocos los que aquí deberían ante el pueblo disculparse, reconocer sus faltas y pedir perdón. Nunca lo han hecho y seguro que no lo harán.
¿Se acuerdan ustedes del Prestige? Sí, hombre sí, aquel barco monocasco que llevaba a bordo 77.000 toneladas de petróleo, que el día 13 de noviembre de 2.002, ocasionaría una marea negra con su hundimiento. Una de la más grandes catástrofes medioambientales de la historia de la navegación, y, posteriormente, la que más millones ha costado. Bueno, pues, el presidente de la Xunta, era Manuel Fraga, que en gloria esté ¿saben dónde estaba? Según lo publicado en aquellos días, cazando en Aranjuez. Tardó 8 días en aparecer en público ante el desastre ¿Reconoció acaso que no estuvo donde tenía que haber estado? ¿Acaso pidió disculpas?
Podríamos seguir hasta hacer cansina la cantidad de ejemplos de quienes han cometido, no deslices prácticamente anecdóticos, si no graves equivocaciones y hasta delitos, amparados por su condición política, laboral o social y no lo han reconocido, ni se les espera en el aura difícil pero gloriosa de pedir públicamente perdón.
No soy monárquico, ni estoy afiliado a ningún partido político, pero me molestan las injusticias, sobre todo cuando intuyo que algunas pueden ser orquestadas por oscuros intereses, y para mí tengo, con lo difícil que eso puede ser, que cuando un Rey pide perdón, es más que un Rey.