Parece ser que nuestro País también le ha dado el visto bueno a Obama para su ataque a Siria. A mi personalmente las guerras no me gustan aunque existan motivos, como los ocurridos en que todo apunta a una masacre con armas químicas. Soy partidario del diálogo aunque este se haga casi eterno porque en las guerras, todos perdemos mucho. Tampoco me gustan las guerras caseras, ya sean por la educación o por cualquier otra. Nuestros medios de comunicación nos exponen a diario problemas tan importantes como la enseñanza y me preocupa ver que lo que leo entre líneas es una completa decisión de dejar al estudiante al margen de esa guerra y tomar en su nombre las decisiones que nosotros, los adultos, consideramos van a ser las más apropiadas. Se avecina un Otoño caliente ante la preparación de una huelga indefinida donde la palabra y la decisión va estar, como en cualquier guerra, en manos de los adultos. Se han recogido y se siguen recogiendo firmas de profesores, directores y padres para llegar a un punto delicadísimo: que nuestros chicos y chicas se queden sin recibir enseñanza hasta que alguien diga lo contrario. Mi conciencia hubiera quedado más tranquila si todos esos miles de padres hubieran manifestado públicamente que aceptan que sus hijos se queden sin clases ¿Quién se los va a quedar mientras van a su trabajo?, pero no, los chavales son menores y somos los adultos quienes tenemos la obligación de decidir por ellos. Solo pido y deseo que esas decisiones no empeoren más la situación, no la de los profesores y de la Administración, sino la de los menores que han sido siempre y seguirán siendo las principales víctimas de toda contienda. Urge más diálogo y consenso sin pérdida de tiempo.
En pocas palabras
Esas guerras
Jesús Jusué |