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Relaxing cup

Batido verde desintoxicante

Si lo mezclas todo en una batidora sabe raro. Ahora para nutrirse y adelgazar se lleva comer batido verde detox, para desintoxicar el cuerpo y depurar. Si es fruta, genial, pero el verde triturado me cuesta tragarlo sin más.

¡Juguemos! Si cambiamos el brócoli por vintage, y el guisante por electro center, no me entenderán. Pero es una realidad de nuestra sociedad. Es un batido en el que todo vale, mezclar fruta con verde y más cosas. Pues lo mismo en la realidad que vivimos. Son meses de celebraciones bautizos, bodas,... y curiosamente las estoy viviendo en primera y segunda persona. Cuando te sumerges en la organización de estos eventos buscas lo clásico, lo vintage, lo hecho a mano, la delicadeza del detalle. Quedaría demasiado moderno que pusieras la última tecnología en estos eventos familiares. En cambio las conversaciones de estos cocktels de espera mientras se hace boca para el convite, los comensales te advierten que la calle ha cambiado, que ya no hay gimnasios sino un sitio donde te ponen electrodos para moldear tu cuerpo. Que tu reloj ya no tiene segundero sino que ves a tu madre en tu muñeca.

¿Cómo es posible que convivan estos dos mundos?, pues sí. Y sabe mal, ¿no?. Es compatible como el batido verde. Tenemos la balanza entre lo moderno y lo antiguo. Es como si quisiéramos avanzar con el miedo a que nos quiten la esencia. ¡O quizás lo moderno es volver a lo antiguo!. Como el que se compra un disco de vinilo, o un cassette. A lo mejor esto es más molón que comprarse un CD.

Otra combinación que he vivido hace unas horas y comparto ahora con ustedes es ir a hacerme las uñas para una boda próxima, se casa mi hermana. Voy a mi hora a que me hagan las uñas con un sistema de esmaltado permanente, también te las puedes hacer de gel o acrílicas. Vamos que el esmalte de uñas de toda la vida pasó a la historia, eso es demodé. Mientras me las pintan aparece una mamá con un carrito de bebé, cuando mi sorpresa es que hay un niño de casi cuatro años con chupete. El niño, que no bebé, más grande que el carrito, contrasta con la delgadez de la madre. Me chirría. ¿Cómo puede empujar ese cochecito con un niño ya crecido?. Mientras a la mamá le esculpen las uñas de la mano derecha con la izquierda le da al niño un Ipad para que juegue. !Ay, la madre! otra vez se cumple el binomio de lo moderno con lo antiguo. ¡Un niño de casi cuatro años, el doble que el carro, y con chupete manejando un Ipad que yo aún no tengo!. Mi lectura es que si podemos vivir en este vaivén de oposiciones, ¿cómo no me voy a beber un batido desintoxicante?. Eso sí, nadie dice cómo beberlo. Con pinza en la nariz, achinando los ojos y entre arcadas. ¡Otra vez el binomio!

@sernariadna

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