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Sin flash

Cara a cara

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Sánchez o Feijóo: he ahí el dilema. Dos nombres que dibujan futuros diferentes. En un momento dado, el país se polarizó o lo polarizaron. Una idea de Zapatero, continuada por Pedro Sánchez, que empezó con el «no es no» y ha terminado con la chapuza del «solo sí es sí». Tras el bipartidismo llegó el bipactismo y un pacto puede ser más o menos compacto. Aunque menos votados, los partidos minoritarios pueden ser determinantes cuando los mayoritarios son incapaces de entenderse. Tenemos a los independentistas o a Vox en las antípodas: unos defienden la ruptura y los otros la unidad de España. Cada elección tiene consecuencias prácticas para nuestras vidas y haciendas. Ahora podremos elegir qué camino queremos tomar.

Una campaña con muchos cara a cara, sale más cara. Con uno basta. ¿Acaso todavía quedan indecisos? Hay que tener cara para defender las mentiras de la campaña anterior. O prometer 20.000 euros y no llamarlo compra de votos. Antiguamente lo hacían los caciques, pero ahora somos más civilizados.

La clave estará en la movilización y la memoria. No la democrática sino la de toda la vida. Una cosa es pensar, querer, opinar… y otra ir a votar para convertir tus deseos en realidad. Desmovilizarse para después lamentarse sería como querer cobrar sin ir a trabajar. Pedro está repasando su «Manual de resistencia» y Alberto se aferra a la Constitución, últimamente tan asediada.

Pronto sabremos si nos sale cara o cruz.

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