Los movimientos son tan leves como sutiles, alguno imperceptible, pero en política son seísmos con epicentro en las sedes de los partidos -aunque estén todas cerradas- y sucesivas réplicas.
Durante este verano del 2025 se está escribiendo en Menorca, de manera discreta y reservada, la historia de las elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán en mayo de 2027. Quedarán decantados y decididos, en su gran mayoría, los ‘número 1’ que encabezarán las listas al Consell, los ocho ayuntamientos y el Parlament por la circunscripción de Menorca.
Hay quienes llevan ventaja para disputar estos cargos institucionales. En otros casos, persisten las incertidumbres porque una cosa es querer y otra poder. También hay quien se retira, 32 años después, como Damià Borràs, para oxigenar y renovar.
En el ámbito local las distancias son más cortas y la trayectoria, la imagen y el perfil personal del candidato pesan mucho. Al grano. El PP-Menorca concurrirá al Consell con Adolfo Vilafranca, que consolida posiciones en los sondeos -en los del IBES y los no publicados-; en Ciutadella con Juana Mari Pons Torres. En Es Castell, Es Migjorn Gran, Ferreries y Sant Lluís repetirán Lluís Camps, Antònia Camps, Pedro Pons y Loles Tronch. José Luis Benejam mira al Parlament desde Alaior y el candidato sorpresa del PP para Maó ya ha aceptado. Virginia Victory aguantará.
Una incómoda indecisión habita en el PSOE-Menorca desde que Pepe Mercadal accedió a la secretaría general. El hombre de la margarita es Héctor Pons, llamado a suceder a Susana Mora, que marcha a Palma, pero el alcalde no se deja querer para el Consell. Pilar Carbonero acota posiciones, aupada por Marc Pons, para la institución insular.
Llorenç Ferrer optará a la alcaldía de Ciutadella y Antoni Mir no repetirá en Alaior. En Més, Noemí García será la número 1 al Consell y Maria Jesús Bagur repite en Ciutadella. Maite de Medrano desaparece, pero el voto a Vox resiste.