Los planes de paz para Ucrania del presidente de Estados Unidos, que la UE se tragará como hacen los tragasables, si no se lo ha tragado ya igual que se tragó el de la paz de Gaza, son los más antiguos de la humanidad. Anteriores a la guerra de las Galias, que de niños nos contó Julio César en las clases de latín, donde hablaba de sí mismo en tercera persona, como un verdadero caudillo. Es decir, son planes de probada eficacia si de lo que se trata es de acabar con una guerra. Consisten básicamente en apoyar al que va ganando por paliza, para que la paz llegue antes por aplastamiento, y se detenga de una vez el derramamiento de sangre.
Aunque moralmente dudoso, se trata del mejor plan de paz posible (los imposibles siempre son mucho más justos y éticos), y la gente realista con exceso de sentido común (de espíritu práctico), suele aceptarlo con tal de que cesen las matanzas. Y si no cesan, como en Gaza y Cisjordania, también hacen la vista gorda y lo siguen defendiendo, ya que la quiebra del alto el fuego es peor. Sí, parece sensato, y prueba de ello es que fuera de los campos de batalla y las guerras abiertas, este plan también funciona mucho en la vida corriente, donde un elevado porcentaje de personas, por no hablar de animales, está siempre a favor del poder, y hasta cuando se rebelan lo hacen para salvar al más poderoso, al que va ganando. El carisma del poder, se llama este fenómeno. Muy antiguo, como íbamos diciendo, y que por tanto ha recibido diversos nombres a lo largo de la historia. Rendición total, por ejemplo. Pero que en tanto que plan, además de cambiar de nombre se ha sofisticado con los siglos, y la novedad del plan del presidente de Estados Unidos, una gran aportación a la paz, consiste en que Ucrania (y la UE), al igual que Palestina y la ONU, se rindan incondicionalmente sin que parezca que se están rindiendo. ¡Hasta saldrán ganando! El presidente americano lo tiene clarísimo, y no entiende que no le agradezcan sus esfuerzos por la paz. Ingratos, les reprende. Lejos de mí criticar sus planes de negocios, lo que digo es que son antiguos. No vendría mal una pequeña actualización.