Los resultados de la COP30 de Belém do Pará celebrada en noviembre, no han deparado grandes sorpresas, dadas las bajas expectativas de los trabajos preparatorios de la cumbre realizados en junio en Bonn, que concluyeron sin el respaldo suficiente de las delegaciones asistentes. Tampoco ayudaba el negacionismo creciente de muchos países y organismos oficiales como, por ejemplo, la Agencia de Protección Ambiental de EEUU (EPA) que negó en julio que las emisiones de los GEI supusieran un problema para la salud humana.
Ya en Belém, se vio pronto que los esfuerzos de países, como Colombia o España, enfocados a alcanzar un Mecanismo de Acción centrado en una transición justa hacia otro modelo que contemplase como eje fundamental el abandono progresivo de los combustibles fósiles, la protección de los ecosistemas y la lucha contra las desigualdades, no saldrían adelante. El bloqueo en materia de financiación y mitigación y la presión de los países petrolíferos, dejaban claro desde un primer momento que no se obtendrían grandes resultados en esta cumbre. Pero ¿cuáles fueron los resultados de la COP?
1. No hubo referencia a abandonar los combustibles fósiles en el texto final. Tampoco hoja de ruta a pesar de la insistencia de varios países en implementar el acuerdo de mínimos obtenido en Dubái en 2023. Sí en cambio una iniciativa de trabajar este tema fuera de la COP, la llamada Declaración de Belém liderada por Colombia y Países Bajos, en la que se afirma que:
- La mejor ciencia disponible (IPCC) demuestra que los combustibles fósiles son los principales responsables del calentamiento global.
- Las emisiones derivadas de su producción y los subsidios proyectados son incompatibles con el límite de 1,5°C del Acuerdo de París de 2015.
- Los Estados tienen obligaciones legales (ratificadas por la Corte Internacional de Justicia) de tomar medidas para reducir emisiones asociadas a combustibles fósiles.
- Acelerar la transición exige acciones complementarias más allá de los procesos regulares de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
Estos dos países han convocado para 2026 la Primera Conferencia Internacional para la Eliminación Progresiva de los Combustibles Fósiles, en la que se abordarán los desafíos socioeconómicos de la transición, el papel de las renovables y la eficiencia energética como sustitutos de los combustibles fósiles o los vacíos del marco legal internacional.
Como se puede suponer en esta iniciativa no participan los países petrolíferos árabes, pero tampoco Irán, China, Rusia, Pakistán, India, Venezuela y por supuesto EEUU que no solo no ha acudido a la COP de Belém, si no que abandona el Acuerdo de París en 2026.
2. Creación de un mecanismo de implementación para el Programa de Trabajo de Transición Justa, el llamado Belém Action Mechanism (BAM), propuesto por la sociedad civil para implementar recursos financieros, transferencia de tecnología a los países del sur y facilitar su transición energética sin contraprestaciones en forma de deuda o demandas de inversores. Ha sido la decisión más importante pero su concreción final se ha dejado para dentro de dos años.
3. Indicadores para implementar la Meta Global de Adaptación. Se trataba de formalizar una serie de indicadores en materias relacionadas con salud, ecosistemas, patrimonio, recursos hídricos e impactos del clima sobre la población, entre otros, para evaluar por cada país la eficacia de las medidas adoptadas. De los 400 acordados solo se aprobaron 59, reduciendo la consistencia técnica del contenido final. De cualquier forma, esta medida, como suele pasar, no es vinculante.
En adaptación, también hubo un capítulo de financiación. En él se anima a los países más ricos a triplicar el financiamiento de aquí a 2035. El problema es la falta de cumplimiento de lo que se acuerda. Para 2025 estaba previsto duplicar los fondos con respecto a 2019 y esto no se ha logrado ni de lejos, todo ello en un contexto de reducción de los flujos públicos de los últimos años.
Brasil anunció la creación de un Fondo para la conservación de los Bosques Tropicales (TFFF), una decisión apoyada por algunos países del norte global, pero que despierta dudas en los del Sur al no ser las aportaciones donaciones, sino que están sujetas a rendimientos financieros de inversores privados.
Por último, solo 122 países de las casi 200 partes de la COP entregaron sus planes de reducción de emisiones -las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Como tampoco este informe es vinculante, no es de extrañar este magro resultado, cuando este documento sería determinante para evaluar decisiones y compromisos de las partes.
Mientras tanto la Organización Mundial de Meteorología (OMM) ha alertado de las consecuencias del incremento continuo de la concentración de CO2 en la atmósfera, que alcanzó en 2024 su máximo nivel desde que hay registros, entre las que se encuentran inundaciones, sequías, incendios, impactos en agricultura y biodiversidad, aumento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos extremos como lluvias intensas, temporales o huracanes y consecuentemente afectación a la salud y a la vida humanas.