Directo al grano... Pero ¿es que no nos damos cuenta realmente de lo que pasa ante nuestros ojos? ¿No vemos que la isla se nos está yendo de las manos a marchas forzadas? Los medios lo anuncian cada vez con mayor certeza. Nuestra Roqueta ya no se parece en nada a la de hace tan solo 20 o 30 años. Sin falsas modestias, aquí mismo lo predicamos desde hace veinte años: la isla ha perdido buena parte de su personalidad. Permítanme pues un resumen de lo dicho en varias fases y en diversas ocasiones. Lo plasmo en cinco apartados.
1- Rotura del equilibrio económico: Si en los ochenta ya empezó a visualizarse la rotura del equilibrio de los años sesenta que trifurcaba los ingresos de la isla entre industria, agricultura y servicios, la pérdida de la Feria de SEBIME en Mahón en 2010 fue, obviando otras causas globalizadas, ‘el turning point’ del principio del fin de ese subsector industrial del cual hoy resisten unos pocos héroes que merecen todos los respetos. Por lo demás, la economía está hoy bajo la bota de un turismo avasallador que ahoga otras posibles expectativas.
2- Ecologismo ideologizado, al dente y selectivo: El manto de un ecologismo exagerado e ideologizado ha contaminado la isla de prudencia abusiva pretendiendo convertirla en un pesebre en decadencia. Solo se aprecian los halagos propios de quienes se miran su ombligo olvidando la comodidad y el desarrollo del ciudadano. El menorquín, como buen mediterráneo, no es aficionado ni receptivo a las normas exageradas, esas que le restringen su libertad. Nadie quiere destrozar la isla pero convertirla en un reducto selectivo solo para ricos perjudica al pueblo sencillo. No defendemos la anarquía salvaje como forma de vida pero si reivindicamos la libertad individual frente al colectivismo selectivo y empobrecedor que solo logra el control social del ciudadano alentando paradójicamente las diferencias sociales. No todos pueden pagarse los privilegios ecológicos.
3- Una isla hiper funcionariolizada: Antes Menorca vivía ‘amb quatre funcionaris’ y miles de empresas privadas. Hoy Menorca es un paraíso para el funcionariado. En la isla los hay a miles y su número aumenta dia a dia de forma alarmante porque se presenta como el mejor segmento laboral para acomodarse en él. Su promoción constante lastra la iniciativa privada y conduce a un estatalismo provinciano nefasto para el desarrollo económico y liberal de la isla. Algo falla cuando se ha suprimido el gusto por el riesgo y por la iniciativa que fue tan característico de los menorquines.
4- Catalanización forzosa: La puñetera autonomía, esa Taifa pretenciosa, sepulta la personalidad real de la isla mientras unos políticos paniaguados e incompetentes se han venido mofando, ufanos de su ignorancia, de nuestra forma lingüística isleña. La carnicería cultural ha sido excepcional. La educación y los medios de comunicación han sido los cooperadores necesarios de tal destrozo. Ya nadie enseña a nuestros niños las formas menorquinas, a nadie interesa conservar nuestras ‘menorquinades’ del alma. Quienes peinamos canas recordamos aquellos años de plomo de la post Transición en los que nos desembarcaban hordas de misioneros lingüísticos catalanes barbudos (e incluso algún que otro andaluz con pretensiones) con el fin de adoctrinarnos en su buena nueva. Eran los que, luciendo escapularios desgastados por el rencor, eran recibidos con los brazos en cruz por el grupito de iluminados localistas, alentándonos en sus deseos antiespañoles. Y así se pasó de hablar menorquín a forzarnos a hacerlo en barceloní. Y el Ateneo de Mahón pasó a ser maoísta, el Orfeón perdió su historia, etc. Y se pringó la tradición y la toponimia histórica de la isla. Binibeca pasó a ser Binibequer, Binixica se convirtióp en Binixiquer, Mahó- Mahón en un maó, Alcaufar en Alcalfar, etc. Y así se abrieron las puertas de la decadencia...
5- Inmigración vs. Refugees wellcome: Las políticas económicas influyen en la composición de una sociedad. La Menorca actual necesita mano de obra barata mientras, al parecer, le agrada exportar cerebros estudiados y formados. Si en 1287 la población musulmana de la isla fue sustituida por la cristiana, ahora comenzamos a vislumbrar una nueva sustitución motivada por las necesidades de la economía de unos pocos. En pocos años habrá más niños nacidos fuera de la isla que en la isla. Y de estos, muchos de ellos lo serán de padres de culturas diferentes a la cristiana. Hace unos días este Diario informaba de que ya no vienen europeos a vivir aquí, solo marroquíes y trabajadores sudamericanos. Solo un cretino integral puede tildar estos comentarios de xenófobos: es la realidad que ven los menorquines cada día.
Conclusión: Mientras se acerca lo de Houellebecq, las zonas de llegadas del aeropuerto y Son Blanc son ya la nueva Isla del Rey de nuestra época. Efectivamente, aquella Menorca nuestra ya no existe. Sad. Very sad.
Notas:
1- Estamos de enhorabuena por habernos desembarazado del .cat. Felicidades al CIM. Ya era hora.
2- Más: promocionar ‘es menorquí’ es otra obligación del CIM. Y también nivelarlo con el español. Naturalmente.
3- Según informó este Diario no se lanzó ni un ‘Viva el Rey’ ni un ‘Viva España’ en la pasada celebración del Día de la Constitución en Mahón. ¿Y eso?
4- Imaginativa y novedosa exposición-muestra de Rafel Timoner en Ca’n Oliver. ‘L’imagination au pouvoir’.
5- Algunos siguen con la matraca del romanticismo imposible y prefieren que los ‘llocs tanquin i s’esfondrin’ a que se les rehabilite y se les dé un nuevo uso aunque no sea el que muchos de nosotros quisiéramos. La economía cambia y sus usos también.
6- Conviene visitar la Illa del Rei de vez en cuando para volver a sorprenderse, una y otra vez, del tesón de sus voluntarios, ese grupo humano maravilloso que merece todos los respetos de los menorquines al ayudar a restaurar nuestra historia. Gentes de todas las castas sociales e ideas políticas ayudando al unísono. Ejemplar.