Le dediqué una reflexión1 al buen general «tres estrellas», Francisco Gan, cuando, dando un paso al frente, penetró en el laberinto de la Generalitat valenciana como Vicepresidente para la Reconstrucción, tras el paso de aquella dana que asoló la región.
Cumpliendo su compromiso, el pasado noviembre cesó en sus responsabilidades. Tras año de prudentes silencios, ha referido sus experiencias en declaraciones que, indiscutiblemente, constituyen un profundo análisis crítico sobre la gestión de la tragedia, una vez fracasado aquel «pacto de Estado» que reclamaba.
Siguiendo los ejemplos del general Georgelin, dirigiendo la reconstrucción de Nôtre Dame o del general Figliuolo nombrado por Draghi para gestionar la pandemia en Italia2, justifica su decisión: «Cuando se ingresa en el Ejército, se pronuncia un juramento de lealtad, que te vincula para toda la vida; si lo decidiste, lo decidiste para siempre. Si alguien te pide que tienes que servir a tus compatriotas en un puesto que no tiene nada que ver con todo lo que has hecho, pero piensan que les puedes ayudar, no puedes decir que no»
El experto en Alta Montaña y en Operaciones Especiales, que ya vivió la catástrofe de Biescas en 1996 -donde el Ejército actuó en cuestión de horas- el que superó cruzar el Ártico a pie y que dirigió un equipo de reconstrucción en le provincia de Qala i Naw en Afganistán, se ha enfrentado ahora a unas administraciones «que necesitan una remodelación en profundidad, especialmente en materia de contratación». Cita que «se ha tardado un año para que el Ministerio de Transición autorice créditos, solo para que las empresas puedan iniciar proyectos». Ahora habrá que licitar, coordinar la ejecución para apertura de zanjas y reparación de tendidos de electricidad, gas, fibra, pluviales, fecales. Le preocupan los plazos para ejecución: cuatro años son demasiado, «cuando hay un montón de gente que vive sin nada». Con todo, cree que después de un año de intenso trabajo en equipo, el 50 por ciento de los proyectos están en marcha. Le preocupa otra dana en estos momentos, dado que «no se ha ejecutado prácticamente nada sobre el terreno». Y «venimos de la paralización del Plan Hidrológico Nacional en 2001 y de sucesivos cambios de criterio que suspendieron obras importantes -ahora finalmente en fase de aprobación- entre 2004 y 2008».
Y entra en responsabilidades, hasta ahora prácticamente imputadas como cabeza de turco, al presidente Mazón. «La Ley de Protección Civil dice claramente que cuando una catástrofe afecta a varias regiones (en este caso con Valencia, Castilla la Mancha y Andalucía) la responsabilidad es del Ministro del Interior que cuenta como Director Técnico con el general de la UME». «Si se lee esta ley con calma, se verá que los presidentes de las Comunidades no tienen actuaciones directas». Por supuesto si, otras responsabilidades, éticas principalmente.
Habla Gan de «un fracaso de la política, entendida esta como arte de lo posible». Ante la catástrofe, podían declarar la emergencia, tanto la Generalitat, como la Delegación del Gobierno, como el Ministro del Interior. La insensibilidad de un Congreso de los Diputados dedicado el día siguiente de la tragedia, a discutir la renovación de consejeros de RTVE es todo un síntoma. Y algunos diputados como Rufián, quizás para descargar conciencia, siguen hoy sembrando ascos y odios en lugar de incentivar soluciones.
Mantiene el General, que durante las primeras semanas hubo acuerdos entre los responsables, que luego se rompieron. Salva de la quema, por supuesto al valiente compromiso de los Reyes y a los alcaldes de los 28 municipios afectados, que han priorizado las necesidades reales de sus ciudadanos -comercios, vehículos, ascensores, saneamientos, agua potable, líneas eléctricas, fibra óptica- a las órdenes de sus partidos. «No obstante, noto en ellos, un alto nivel de desesperación ante la imposibilidad de llegar a todo, y falta de confianza en las administraciones públicas». «Más alejados de la política partidista, son al final, con quienes mejor me he llevado; ni un solo problema»
Insiste en que el mayor error procede de «no haber constituido desde el principio, un elemento único de dirección y coordinación mediante una Comisión Mixta que integrase a todas las administraciones». Cita un ejemplo significativo. En todo un año, no pudo hablar para coordinar esfuerzos, con la responsable del PSOE en la región Diana Morant, que se excusaba alegando que mi nombramiento «era una estrategia de maquillaje de Mazón». «Ni los buenos oficios de mi buen amigo Javier Lamban, lo consiguieron».
Gracias mi General por tu esfuerzo, vivos aún los rescoldos de la tragedia, más políticos que técnicos. La Justicia y el tiempo, aclararán muchas responsabilidades, como apuntas. Sin descartar, que quienes disparan en una sola dirección, les salga algún tiro por la culata.
1 «El general en su laberinto». La Razón, 27 febrero 2025
2 Compárese con la gestión de Ábalos.
* Artículo publicado en «La Razón» el jueves 18 de diciembre de 2025.