Síguenos F Y T I T R
Hoy es noticiaEs noticia:
En letra impresa

¡Centinela alerta!

| Menorca |

La fecha del primero de año, a caballo entre las palabras de nuestro Rey en Nochebuena y las próximas de la Pascua Militar, invita al balance, a la reflexión, incluso para retener lecciones aprendidas de nuestra Historia.

Me refería en anterior Tribuna del día de Navidad, al enorme sacrificio de un grupo de españoles, en nuestros territorios de Ifni y Sahara a finales de los cincuenta del siglo pasado. Aquellas supuestas «bandas incontroladas» del Ejército de Liberación marroquí, no eran más que instrumentos de Rabat tras conseguir su independencia en 1956. Creímos que respetarían nuestra estratégica presencia como escudo de Canarias, en aquellas tierras del África Occidental, cuando un año después, atacaban con extrema violencia nuestros puestos fronterizos, invitando a la deserción, traicionando juramentos, secuestrando, asesinando. Dejamos Ifni en 1969 tras una decisión «políticamente correcta», hasta que en 1975 intuyeron nuestra debilidad y se lanzaron con la argucia de la Marcha Verde, a por nuestro Sahara. Las minas de fosfatos de Bu Craa, habían «atraído la atención» del lobby mundial norteamericano, desde entonces, activo en el conflicto. Y también nos fuimos de mala manera, prometiendo a unos saharauis -no todos lo merecían porque también muchos nos traicionaron- apoyarles en su independencia como pueblo, promesa a la que hemos traicionado recientemente.

En resumen, siempre presente en nuestras mentes el Anual de los años 20, se repetían presiones en nuestros momentos de debilidad, sazonados con intereses económicos -minas del Rif ayer, Fosfatos de Bu Craa, hoy.

Lección a aprender: ante no descartables momentos de debilidad interna, nuestra presencia en el norte de África -Canarias y su plataforma marina, Ceuta y Melilla- no esperar que Europa nos apoye. Ya han visto como ha «respaldado» Bélgica a Ucrania. Tampoco de la OTAN, por otras muchas razones. Y menos entre ambas, de los EEUU cuando subsisten compromisos históricos e intereses económicos, entre ellos, el lobby mundial de los fosfatos. En resumen, sin fiarnos de pactos secretos o promesas diplomáticas, ante posibles momentos de debilidades políticas, debemos preparar nuestra propia fuerza disuasoria, con capacidad para actuar con contundencia. Describe Mariano Fernández-Aceytuno (1) tras analizar magistralmente la campaña de Ifni de 1957: «el 12 de diciembre (es decir a los 20 días del ataque general de las bandas al territorio) una escuadra integrada por los cruceros ‘Canarias’ y ‘Méndez Núñez’ y los destructores ‘Jose Luis Diez’, ‘Escaño’, ‘Gravina’ y ‘Almirante Miranda’ al mando del Vicealmirante Pedro Nieto Antúnez, se situó frente a la bocana del puerto de Agadir apuntando con sus cañones hacia la Alcazaba que domina la ciudad (2). El boletín de Información del Estado Mayor de Ifni recogía las consecuencias: «Según los nativos, las bandas armadas de liberación no atacarán, si no son atacadas» Rabat había entendido el mensaje. A día de hoy hay otras formas de forzar, menos violentas: congelación de cuentas, expulsión de nacionales, cierre de paso por el territorio, colapso en las redes. Es necesario tenerlas estudiadas.

Una segunda reflexión, es más humana.

Dedicaba la anterior Tribuna, a unas generaciones de españoles, que asumieron más obligaciones que propios derechos. La imagen de unos soldados de reemplazo, fusil en mano, defendiendo la posición de T’Zelata en Ifni en noviembre de 1957, es significativa: juntos un Antonio Pérez nacido en Bailén, un abogado de Campillo de Llerena como Enrique Sánchez de León, que llegó a Ministro de Sanidad con Adolfo Suárez, un catalán de Tarragona y un cabo vasco. Lejos de sus familias, corriendo riesgos -como realmente muchos sufrieron- se sintieron orgullosos de servir, sin pedir ni rehusar. Vivieron juntos penas y sufrimientos junto a las alegrías de una liberación. Y se sentían ricos cuando la patria, normalmente parca con los uniformados, les daba 720 pesetas al mes. A sus 90 años, siguen unidos, respetuosos con sus recuerdos, tratando como héroes a unos paracaidistas -Ortiz de Zárate- que vinieron a socorrerles, a un alférez universitario -Rojas Navarrete- que murió al frente de una sección del expedicionario regimiento Soria 9.

Sé, porque lo he vivido, que nuestros soldados actuales responderían de la misma forma. Lo han certificado en Bosnia, Nayaf, Diwanya, Herat, Océano Indico, Malí...

Pero tengo mis dudas respecto a si nuestra sociedad actual está dispuesta a apoyarles sin condiciones, a seguir nutriendo sus cuadros, a «aceptar el sufrimiento a fin de proteger lo que somos» como les recordaba a los franceses su Jemad, Fabien Mandon, recientemente.

La debilidad de nuestras instituciones, fracturadas por confrontaciones partidistas, será siempre aprovechada por nuestros enemigos, tanto internos como foráneos. Erosionan sin prisa, pero sin pausa, esperando el momento oportuno para conseguir sus objetivos.

Sin menoscabo de su constitucional dependencia política, las Fuerzas Armadas deben estar en condiciones de disuadir o de responder con contundencia, a las posibles amenazas a nuestra seguridad.

(1). «Ifni y Sahara. Una encrucijada en la Historia de España» Ed. Simancas. 2001.
(2). En 1556 don Álvaro de Bazán ya bombardeó su Alcazaba.

Sin comentarios

No hay ningún comentario por el momento.

Lo más visto