En su discurso de final de año, el Alcalde insiste en que la ciudad «no debe ser vista exclusivamente como la responsabilidad de los gobernantes, sino como la responsabilidad de todos». Eso mismo piensan las organizaciones ciudadanas, como el movimiento vecinal que lleva medio siglo asumiendo responsabilidades. La cuestión es saber que entiende el Alcalde por responsabilizarse de la ciudad.
Desde las primeras elecciones democráticas vivimos con la cantinela de que son los gobiernos institucionales elegidos los que tienen toda la capacidad de decisión. Poco importa que se gobierne con algo más del 17% de los electores, el voto lo legitima todo, incluso cuando se hace lo contrario de lo comprometido en los programas electorales. Desde esa perspectiva, la participación ciudadana es entendida como comparsa de las decisiones institucionales y, como mucho, ser informados.
Pero votar no es suficiente y no es esta la participación a la que aspiran las organizaciones ciudadanas que conciben la responsabilidad como mucho más que ser educados y cumplir a rajatabla normativas institucionales, en el mejor de los casos hechas con falsos procesos participativos. Para que la ciudadanía sienta como propia la ciudad que habita es un requisito que los ciudadanos tengan espacios de decisión que les permitan defender sus intereses colectivos, escasamente representados en temas estratégicos, y ser parte en la toma de decisiones, gobierne quien gobierne y de forma permanente.