Menorca debería estar satisfecha. Ha logrado el «pleno empleo», prácticamente sin parados. No todas las regiones ni todos los países pueden decir lo mismo, en especial, después de conseguir organizar el puzzle de una temporalidad tan acusada.
Pero los empresarios, el presidente de Pimem, muestran su insatisfacción cuando se habla de cubrir las vacantes de trabajo («Es Diari», 28Dic 25). Es cierto que el incremento del precio de la vivienda ha dislocado el difícil equilibrio existente hasta ahora, y este es un factor importante, pero menciona otres tres factores.
Cuesta, dice, tener acceso a candidatos; ni los contactos personales, ni las webs de empleo, públicas o privadas, ni las redes son eficaces.
Quizá la solución podría plantearse a la inversa; uno de los valores más importantes de cualquier empresa debería ser lo que comúnmente llamamos «el personal», es decir, los empleados. Parece lógico, pues, que desde la empresa -desde la dirección- se dedique especial interés y esfuerzo a buscar los mejores trabajadores. No limitarse a hurgar en una web a ver qué encontramos «que sea bueno y barato». La selección de los empleados es una función importante y hay que dedicarle tiempo y dinero; el coste del cambio -no el despido- es muy caro.
En este aspecto algunas ideas pueden ser útiles. Acompañar a los estudiantes en prácticas, establecer relaciones más estrechas que la simple compensación salarial, enseñarles: los buenos maestros tienen un gran valor siempre; seguir sus progresos, ofrecerles un futuro…
Por su parte los Centros de Formación Profesional deberían informar a la sociedad y, en especial a las empresas, de las mejoras que introducen en los estudios y en las prácticas, de las empresas en que sus alumnos realizan las prácticas, de cómo funciona el mercado de trabajo, de las condiciones laborales y los salarios, en definitiva, prestigiar la formación laboral. También la Administración tiene su papel aquí.
Incluso las Asociaciones Empresariales deberían estar interesadas en fomentar la formación de sus empleados como medida, al menos, de la sustitución de las jubilaciones en el sector; y copiar el programa Reempren de la Cecot de Terrassa. Dada la necesidad de acceso a empleados formados, quizá, las organizaciones se podrían dotar (o externalizar) de unos servicios de búsqueda profesional que pudiera ajustar oferta y demanda de empleo.
Del diálogo entre las partes seguro surgirían ideas útiles que mejorasen esta debilidad del sistema.
Otra observación desde la Pimem es la constatación de la falta de competencias de los empleados. Creo que este factor va asociado al anterior del acceso ya que no se busca sin establecer claramente las competencias necesarias. Y, me temo, que tiene mucho que ver con el tercer factor, el de las condiciones laborales.
Aquí, sí creo, que existe un problema verdadero. El encaje siempre es difícil porque aquí no solo juegan las competencias del candidato sino, y, sobre todo, sus expectativas y sus deseos personales y familiares. Elementos, que, por el tipo de empresas mayoritarias en Menorca, se acostumbran a no apreciar suficientemente, y que la temporalidad lo empeora gravemente.
En la Economía española se da una relación muy evidente entre tamaño de las empresas -lo bueno es tener muchas empresas medianas- y la productividad; entendiendo productividad como la capacidad de innovar y hacer mejor las cosas. Para ello es imprescindible incorporar capital humano, conocimiento y saber gestionar los recursos.
Al globalizarse la economía mundial, a partir de la caída del Muro de Berlín, los mercados objetivos se hacían mayores y, en consecuencia, las empresas debían crecer de tamaño, lo que les permitiría ganar productividad y ser más eficientes.
En Menorca, territorio pequeño, con intensa temporalidad, y decantada hacia el turismo, se hace difícil ganar tamaño, conseguir buenos profesionales y pagar salarios decentes. Y este es un «pez que se muerde la cola».
En consecuencia, los empresarios deberían hacer un esfuerzo para ganar dimensión, no necesariamente comprando a sus competidores, sino estudiando alianzas que mejoren su eficiencia conjunta lo que les debe conducir a ofrecer buenos empleos y salarios decentes.
No es fácil, pero, después de unos años muy buenos, es la oportunidad para mejorar el tejido empresarial.