Sin acritud y con pinceladas de humor. En Menorca, donde la historia suele escribirse con calma y el consenso se invoca como palabra sagrada, ha irrumpido de nuevo la Inquisición, esta vez sin capirote pero con comunicado. Més per Menorca ha decretado que la conferencia de Marcos de Quinto en el acto institucional del Consell Insular del próximo 17 de enero es una afrenta mayúscula: ultracapitalista, colonialista y, por extensión, sospechosa de todos los pecados que no caben ya en el catecismo democrático.
No es novedad. El año pasado ya ardieron las mismas hogueras cuando el Consell tuvo la osadía de invitarme como pregonero. En aquella ocasión quien se quejo fue el PSOE de Menorca. Y aquí surge la duda legítima, tan antigua como Quevedo y tan actual como un tuit: ¿Será que, en toda la historia del Consell Insular, solo Joan Huguet y Marcos de Quinto han resultado ser peligros públicos, sectarios, neofranquistas, fascinerosos y no sé cuántas cosas más?
Porque conviene subrayarlo: jamás, nunca, en décadas de vida institucional, el centro político ni la derecha menorquina cuestionaron al pregonero designado por el Consell. Ni cuando el invitado tenía ideología conocida, ni cuando su pensamiento era notorio y poco disimulado. Entonces se hablaba de méritos, trayectoria y talla intelectual, criterios que he compartido siempre. Pero hoy, la actual y nada sectaria izquierda nacionalista habla de «imposición ideológica», que es lo mismo pero envuelto en celofán moral.
Lo verdaderamente curioso —y por ello pido mil disculpas públicas— es que quien escribe fue presentado como conferenciante en el décimo aniversario de la independencia de Es Migjorn Gran por mi amigo y siempre recordado Joan López Casasnovas. Y que Joan Palliscer , alcalde de Es Mercadal, me invitó a las charlas de verano, que se celebran año tras año en su municipio, donde fui presentado por otro amigo, Ramón Orfila. Debí de mutar ideológicamente con los años, o quizá la herejía solo aparece cuando cambia el color del gobierno. ¡Es que eran otros tiempos!, me comenta un amigo.
Ya embalado, aprovecho para dar un leve y sentido tirón de orejas al actual equipo de gobierno del Consell, por su clamorosa falta de sensibilidad democrática. Porque si de verdad se busca consenso y pluralidad, ¿cómo se explica que no hayan sido invitados los auténticos demócratas, progresistas y nada sectarios? ¿Por qué no Arnaldo Otegi, socio parlamentario de los nacionalistas y luchador histórico por la libertad?, ¿Por qué no Pablo Iglesias, paradigma de la moderación y el diálogo? ¿O el mismísimo Rufián, orfebre de la concordia y defensor incansable de España como nación, aunque sea en minúscula? Eso sí habría sido coherencia. Eso sí habría calmado a los guardianes del templo.
Porque, si hacemos memoria sin consignas, en Menorca solo se ha acertado, que conste que para mí lo fue. Recordar cuando se eligieron pregoneros como Aina Moll en 1997, Joan Francesc López Casasnovas en 2003, Josefina Salord en 2010 o Noemí García en 2022 … Nadie cuestionó entonces su valía por su inscripción ideológica. Nadie. Y con razón. Su palmarés intelectual y profesional los avala sobradamente, incluida, faltaría más, la actual portavoz de Més per Menorca, Noemí García, con la cual, pienso, mantengo una relación de respeto y consideración.
De modo que no se engañe nadie: no se combate la politización del acto, sino la ideología equivocada; no se defiende la pluralidad, sino la unanimidad bien pensante; y no se cuestiona al pregonero por lo que dice, sino por quién es.
Que ya lo escribió Quevedo, Francisco, con más ingenio y menos comunicados: «no escandaliza la doctrina, sino que no sea la mía».
Y en Menorca, por lo visto, hay pregoneros que nacemos culpables aunque hablemos en verso. Todo sea dicho sin acritud y con algunas pinceladas de humor. Aquí les dejo mi particular relato poético, en fecha tan señalada, por si puede servir de atenuante a mi pecado original por ser de derechas.
S’ULLASTRE MENORQUÍ
Damunt sa penya roja de Cavalleria,
on la mar se romp amb fúria i harmonia,
creix s’ullastre, senyor de calma i d’energia,
vigilant etern de s’illa sencera.
Ses arrels fondes, clavades dins sa roca,
s’aferren fortes com ànima estoica;
ni sa Tramuntana, quan brama i mos colpeja,
li fa doblegar se cresta dreta.
I més enllà, a ses terres de Favàritx,
allí on sa lluna encén camins de màgic crit,
un altre ullastre, company de silenci antic,
guaita es far blanc que guia sa nit.
Oh ullastres sagrats, de silueta viva,
que doneu coratge al mariner que arriba,
sou símbol ferm d’una terra senzilla,
sou veu de pau dins sa tempesta altiva.
Entre parets seques i camps verdosos,
essència de romaní i camamilla mos fan goig;
és aire antic, de tradició callada,
i alhora vent nou, que empeny cap a l’albada.
Barrancs prufunds, d’essència pura i salvatge,
guarden secrets de pluja i de coratge;
fonts amagades, crits d’ocells en dansa,
són veu de s’illa, memòria i esperança.
Tradició i progrés caminen junts a s’ombra,
com s’ullastre antic que mai no s’enfonsa:
arrel a sa terra, mirada cap al cel,
Menorca avança sense perdre es seu anhel.
Quan es sol s’amaga i sa mar s’endormisca,
i tots’horitzó pren colors de mística,
s’ullastre contempla, amb mirada estoica,
com s’illa respira amb ànima pròpia.
Així també es poble menorquí s’inspira:
fort com sa roca, clar com sa marina,
sou ullastres eterns, memòria viva,
ànsia de vida que mai s’oblida.
Menorqu íd’avui i de demà,
alça es ulls i mira el cel amb pau;
Menorca et reclama amb veu molt clara,
camina ferm, amb decisió i calma,
perquè es fills que vindran, amb il·lusió i esperança,
puguin gaudir de s’herència guardada.
«Feliç dia de Sant Antoni, patró de Menorca. Una Menorca tolerant, democràtica i plural»