De la feria internacional de turismo en Madrid (Fitur)siempre trascienden expectativas en positivo convenientemente difundidas por los responsables de comunicación de las instituciones que allí acuden año tras año y deben justificar, en cierto modo, la factura del viaje y la estancia de sus representantes en la capital. Han de dar buenas noticias.
Un primer contacto con una aerolínea para abrir una ruta nacional o internacional, se divulga como si el propósito tuviera próxima su ejecución en la práctica, o como si una reunión para introducir un nuevo mercado hubiera ido mucho más allá que un primer cambio de impresiones. En muchas de las ocasiones, esos propósitos se quedan en meras intenciones porque no cuajan.
En la feria de este año el Consell ha revelado el acuerdo con Foment, AENA y el Patronato de Turismo de Granada para abrir una ruta directa, durante todo el año, con el aeropuerto de la hermosa capital nazarí. Los términos del compromiso han quedado establecidos a falta de que se concrete el interés inicial mostrado por una aerolínea en asumir esta conexión con dos vuelos de ida y dos de vuelta a la semana.
De hacerse realidad esta vieja demanda colmaría de satisfacción a los miles de andaluces y sus descendientes que hace décadas coincidiendo con la irrupción del turismo, vinieron a Menorca a trabajar y acabaron haciendo de esta su segunda patria chica, y a quienes todavía lo siguen haciendo seis meses al año.
La elevada ocupación del experimento que hizo Ryan Air hace tres años manteniendo una frecuencia invernal con el Aeropuerto de Málaga, pese a que no fue duradera, muestra el camino hacia la idoneidad de esta ruta, con cifras superiores a la de Valencia o Bilbao.
Supondría, además, una alternativa fantástica para las escapadas de los residentes menorquines en invierno y un servicio impagable para los andaluces de aquí. Fitur sí habrá valido mucho la pena esta vez.