16-I-26 viernes
Encaro los fastos de Sant Antoni con una sonrisa escéptica y espíritu abierto, aunque distanciado, esperando el enésimo rifirrafe entre las lenguas minúsculas y las grandes, libres e iguales. Aburre. Pero, según cuenta «Es Diari», este año la cosa no va de asuntos lingüísticos sino de ultraliberalismo que es lo que al parecer blande el conferenciante, el señor Marcos de Quinto y tantos otros, como el estrafalario Javier Milei, presidente de Argentina, con la anuencia y ayuda del primo de zumosol, el insigne Donald, y la siempre ruidosa colaboración de nuestra «Agustina de Madrid», la señora Ayuso. Así que, diversión garantizada…
Pero cómo no esbozar una sonrisa irónica ante el arrogante narcisismo de ese hombre-armario coronado de maíz, quien, tras ponerse el mundo por montera con sus continuas bravatas, aparece hoy en los medios, al lado de una lideresa política venezolana, a la que ha menospreciado reiteradamente, enarbolando ambos un marco en el que tras el cristal refulge la medalla del Premio Nobel de la Paz que el magnate naranja no llegó a ganar pese a sus grotescos intentos más o menos amenazantes, gracias al sentido de la dignidad de suecos y noruegos y del que la política opositora careció, dejándose humillar ante los ojos de todo el mundo. Y para coronar la jornada porno política, otra tanda de aranceles para los países que manden tropas solidarias a Groenlandia, último objeto del deseo del magnate…
17-I-26 sábado
Los intermitentes chaparrones de la mañana disuaden de cualquier intento de acercamiento a la naturaleza. En su lugar, bueno es un sofá en el que repantingarse y evocar al ya ultra anciano Woody Allen (90), cuando en una de sus primeras películas, «Manhattan», se dispone a inventariar las cosas, sus cosas, por las que vale la pena vivir. Veamos algunas de ellas (cito de memoria): Groucho Marx, Jimmy Connors, Marlon Brando, las peras y manzanas de Cézanne, el segundo movimiento de la sinfonía «Júpiter» de Mozart, Luis Arsmtrong y su potato head blues, Frank Sinatra, el rostro de Tracy…
El pre viejo dietarista no quiere ser menos. Veamos:
Cualquier disco de los Beatles, cualquier canción de Ella Fitzgerald y/o Frank Sinatra; un brou i bullit en invierno mientras las gotas de lluvia tamborilean en la ventana; un baño madrugador en Ses Anelles de Alcalfar; la revisión extasiada de cualquier partido de Messi en el Bernabéu de los años gloriosos; la perspectiva de una larga tarde rodeado de libros y papeles; el primer paseo primaveral por el puerto; un luminoso amanecer en una Cala Figuera encalmada y teñida de oro y plata; la inopinada eclosión de alguna idea digna de ser escrita; el inmenso placer de suscitar una sonrisa, recibirla...
No hay mucho más, pero es suficiente.
19-I-26 lunes
Hoy no me despiertan los exabruptos de los políticos sino el llanto de las víctimas y el crujido de los hierros del accidente ferroviario de Córdoba. Escucho hermosas palabras de solidaridad, cooperación entre instituciones, lealtad... Y como optimista redomado que espera pacientemente el brote de una flor en el erial, esta vez lo encuentro en las opiniones vertidas por algunos políticos que, lejos de fustigarse, hablan de dejar atrás viejas insidias y hacer las cosas mejor que en la malhadada dana de Valencia. La pacífica cohabitación entre Pedro Sánchez y Juanma Moreno, tranquilos, sosegados y respetuosos ante las cámaras es un auténtico oasis.
Pero se trata de un trampantojo: de pronto irrumpe en las ondas don Santiago, el socio español de Donald Trump anunciando que, a este gobierno mafioso, ni agua. A continuación, otros notables miembros de la derecha asilvestrada despotrican contra el gobierno de un país en el que, según ellos no se puede ni viajar, infestado como está de corruptos y puteros. Y mientras tanto sigue el goteo de víctimas del accidente y bien pronto vuelve a escucharse a capela la canción nodriza de la legislatura agonizante: ¿Piove?, porco Governo!, aunque aquí bien sabemos que el Governo es un cerdo llueva o no llueva.