La gran mayoría de los negocios turísticos pueden tener una gran temporada sin necesidad de acudir a Fitur. Esta y otras ferias turísticas, a diferencia de otras industriales de calzado y bisutería, sobre todo del pasado, no tienen la función de vender plazas, las negociaciones se cierran al margen de estos certámenes. Por eso el protagonismo en las ferias no es de los empresarios sino de las administraciones, que se han responsabilizado de vender el destino que representan. No es algo nuevo, sino que la dinámica lleva años en desarrollo. Son ferias para difundir imagen y promocionar alguna propuesta original, cuyo fruto comercial siempre está por demostrar.
El Consell ha ido a Fitur con un planteamiento amplio y ambicioso y con objetivos premeditados. Uno es el mensaje del presidente del Consell, Adolfo Vilafranca, conocido por los locales, pero que es importante que se exprese en un foro como el de Fitur: «No queremos más presión turística, al contrario, queremos crecer en valor y no en volumen». Por eso, la directora de la Fundació Foment, Begoña Mercadal, ha impulsado la estrategia de alargar la temporada. Por eso se invierte en el comarketing de una ruta aérea con Granada, que la Diputación de esta provincia también ha «vendido» como un hecho, cuando hay que convocar el concurso, y como un mérito propio, cuando quien paga es Foment del Turisme. Además de esta ruta invernal, que ampliará las seis actuales, se ha confirmado que habrá 21 rutas operativas a inicios de abril. En Fitur, el Consell ha promocionado el arte y las actividades deportivas en la naturaleza, otro factor desestacionalizador.
Ahora lo que hace falta es que se apliquen las medidas locales para reducir la presión en los meses de mayor actividad. Si esto se concreta, la política y la gestión pública del turismo reunirán condiciones óptimas para el consenso. Convendría compartir la dirección para llegar al destino que todos queremos.