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Les coses senzilles

Más que un club

| Menorca |

Los clubes de lectura se han convertido en un fenómeno frecuente entre nosotros. Representan una forma renovada de acercarse a los libros y de compartir la experiencia de la lectura en esta época marcada por la velocidad, la dispersión, la técnica y el consumo digital de contenidos audiovisuales poco profundos en general. Un club de lectura se compone de un grupo de personas que leen una obra común y se reúnen para comentarla. En este sentido un club de lectura es, además, un lugar de encuentro, una solución contra la soledad del lector. Pero no es algo nuevo. En tiempos pasados, los textos se leían en voz alta en cafés, ateneos, salones literarios o círculos obreros. La lectura silenciosa y solitaria es una ocupación reciente, tal vez porque el acceso a la cultura fue siempre limitado. Durante siglos, los índices de analfabetismo fueron muy elevados en nuestro país, lo demuestra el hecho de que la Iglesia explicara su doctrina mediante imágenes desde la Edad Media. Los clubes de lectura recuperan el carácter social que tuvo el libro entre las clases privilegiadas, adaptándolo a la realidad contemporánea. Hoy los encontramos en bibliotecas públicas, librerías, centros culturales, universidades y hasta en redes digitales. El auge de estos clubes resulta beneficioso. Favorece el hábito lector, ya que introduce un compromiso compartido que anima a leer con mayor atención y constancia. Refuerza la industria editorial, al dar visibilidad a títulos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos. Y fortalece las relaciones humanas: leer juntos crea vínculos, y genera conversaciones que van más allá del propio texto.

Hace poco estuve en Barcelona para asistir a la celebración de los veinte años de trayectoria del club de lectura de Meteora, con sede en la Librería Documenta. La sesión giraba en torno a la novela «La dama de Constantinoble», de la que soy autor. Una veintena de lectores –mujeres y hombres– expuso su opinión, y escuchar esas voces fue un privilegio, porque permitía detectar los aciertos y carencias de la novela, las sensaciones que provoca, la visión externa de lo que uno escribe. Por fortuna todos coincidieron en la amenidad del libro, su capacidad para atrapar al lector, y también subrayaron el impacto que les producía el tema, que no dejaba la obra en una simple novela de aventuras, sino que profundizaba en un episodio dramático de nuestra historia y en la libertad, justicia o injusticia características de la persona humana.

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