Mientras mantengamos la ilusión por algo nos mantendremos jóvenes; estoy convencida de la importancia que tiene ilusionarnos con las pequeñas cosas cada día. Por ejemplo ahora que se acerca el Carnaval, yo me sigo ilusionando en disfrazarme, sin grandes complicaciones ni gasto. Siempre lo hice, desde niña, en plena dictadura, me disfrazaba con mi hermano Santiago, visitábamos tan solo al vecindario, que estaba prohibido hacerlo. Creo que él, que me enseñó a bailar siendo niña, mantuvo siempre su ilusión por disfrazarnos y reírnos cada año... y ahora que ya no está, me contagió de tal manera, que mantengo viva esa llama que me obliga a disfrutar de las cosas cotidianas; creo que así, además, su recuerdo me acompaña... y me anima...
Cuando mis hijos eran pequeños, me ilusionaba disfrazarlos, más tarde colaboraba en el disfraz de mis nietos.
Ya son 78 años los que tengo, y este año también pienso disfrazarme, ya lo tengo pensado; espero divertirme, no daré pistas, será algo sencillo pero un pelín cómico. Los que vengan al Hotel Sagitario el trece de febrero... lo descubrirán.
Me ilusiono ante cualquier viaje o evento. A veces simplemente me ilusiona conocer gente nueva, intentar descubrir cómo son, qué les gusta, cómo visten...
Tengo una amiga que vive en Madrid, y cuando viene suele preguntarme qué hago para mantenerme la más joven, yo simplemente digo que vivo mi propia vida, no la de mis hijos o nietos. Es que muchas mujeres no se dan cuenta, pero solo te cuentan las cosas maravillosas que les pasa a algún miembro de su familia. Acabo preguntando: ¿Y a ti que te pasa?
Cuéntame qué haces tú, no lo que hacen los demás.