En España, el alcohol, el tabaco, la pornografía, las armas y el juego están prohibidos para los menores. Algo que seguramente nadie pone en duda y que todo adulto, padre, madre o tutor responsable, tiene claro que deben de alejar de su púber. Nadie, en su sano juicio, pone en manos de un pequeñajo algo de todo esto. Lo contrario nos llevaría las manos a la cabeza. Y tampoco hace falta que venga la autoridad pertinente a perseguir a los adultos para evitarlo. Parece que se nos hubiera dotado de cierto sentido común. Pues oiga, con los móviles no pasa lo mismo. Ha tenido que venir Pedro Sánchez, que no lo puede hacer todo mal, oiga, a poner en vereda a millones de padres que consentimos el uso abusivo de las redes sociales a nuestros menores. Nadie quiere aislar a sus infantes de la tribu. Como si todos los papás estuvieran dispuestos a darle un chupito de Jaguer cada mañana al niño porque el resto de la clase va piripi. Y encima tenemos que soportar que algunos hablen de coartar libertades. Eso nos pasa por ser libres, que somos bobos como manada. Millones de padres que van de guais emborrachando a sus hijos cada día con el teléfono en la mano. Ansiedad, depresión, bullying… será por trastornos. Tienen redes porque los niños han falseado sus datos para abrir una cuenta, seguramente con el DNI del papi. En fin. Gracias Pedro.
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Que ya circulen imágenes, elaboradas probablemente con inteligencia artificial...